1. El Cliente de mamá


    Fecha: 15/04/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Jos Lira, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... persiguiendo un sueño que si se consolida, también nos ayudará a salir adelante.
    
    Y mi madre al final accedió a dejarme ir al colegio, creyendo que las duras rutinas y las exigencias extremas a las que sería sometido me harían desistir de continuar una carrera en la milicia, nada más lejos de la realidad.
    
    Es que a la mayoría de chicos de mi edad los internan por mala conducta, por rebeldes, por insubordinados, con el propósito de enmendarlos y darles duros correctivos, en cambio yo ingresaba al colegio de bachilleres militarizado por voluntad propia, persiguiendo un sueño, y además, con la ilusión de que un día pudiera ser mandado llamar a filas en el ejército.
    
    Así que el verano en que cumplí quince años, mi madre me hizo las maletas y, con todo el dolor de su corazón, me llegó, junto a papá, al bachiller militar.
    
    Desde luego mi estadía en el colegio fue brutal. Los primeros días casi le daba el gusto a mi madre de desistir, pero tuve que luchar, sacar fuerzas para imponerme física y mentalmente y continuar con mi sueño.
    
     Fueron tres años difíciles donde mi duro entrenamiento como cadete me transformó no sólo físicamente en un mejor hombre, haciéndome ágil y con una musculatura digna de mis ejercicios, sino que también me formó como un joven disciplinado que sabía cuáles eran sus responsabilidades y objetivos respecto a la vida.
    
     El problema fue que durante estos años en el internado, mis visitas a casa fueron casi nulas, así que ignoré los problemas ...
    ... maritales que comenzaban a tener mis padres en mi ausencia, mismos problemas que estaban destruyendo lentamente su matrimonio y yo sin saberlo. Encima las pocas veces que mi madre pudo visitarme en el colegio, ella nunca me habló nada respecto al tema.
    
    Quiero pensar que el desmoronamiento en su relación sucedió durante el tiempo en que yo estuve en el colegio militar, pues de niño no recuerdo que tuvieran conflictos entre ellos. De hecho nunca vi que papá le levantara la voz a mi madre, y viceversa.
    
    Mi padre, llamado Roberto Santamaría, era más desapegado a mí. Él nunca me visitó en el colegio y yo sólo lo veía cuando iba de vacaciones a casa en verano o invierno. Papá es mecánico automotriz, y su prioridad siempre ha sido el trabajo, en un taller ubicado en la otra orilla de nuestra casa.
    
    —Parece que tu padre vive en el taller y no en esta casa—, solía decir mi madre, un tanto pesarosa—. Ya hasta se me está olvidando como es él.
    
    A pesar de mi desapego con él, yo seguí su ejemplo en el bachillerato y elegí entre mis asignaturas extracurriculares la clase de “mecánica automotriz”. Siempre me gustó todo lo relacionado con arreglar carros, y la verdad es que para ser tan joven, con los años me enseñé bien, afanándome en vehículos del propio ejército que me entretenían sobremanera.
    
    Mi madre, de nombre Akira, aprendió perfectamente las recetas legendarias japonesas de sus ancestros y se dedicó desde muy joven a vender productos de belleza de origen natural que ella misma ...
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