1. El Cliente de mamá


    Fecha: 15/04/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Jos Lira, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... fabrica.
    
    Ese era un pequeño emprendimiento destinado a clientes concretos que le permitían distraerse y a su vez obtener ingresos para sus gastos personales.
    
    Quiero acotar diciendo que el éxito de sus productos cuando los ofrecía a nuevas clientas era gracias a ella misma, que se presentaba como referencia directa de los beneficios que tenía el uso frecuente de sus milagrosos cosméticos orgánicos, ya que a pesar de tener más de cuarenta años, mi madre seguía manteniéndose con una piel tersa, sin arrugas, brillante y con una blancura asiática que causaba impresión en quienes la admiran, y que ya querrían tener las chiquillas de mi edad.   
    
    Sus amigas íntimas solían llamarla “Cleopatra”, porque con su hermoso color de piel parecía estar bañada en leche todo el tiempo.
    
    Ya de por sí los rasgos asiáticos de mi madre causaban una gran sensación entre los vecinos, ya que éstos rasgos mezclados con la fisionomía norteña, impactó positivamente en su genética.
    
    Y aun así, actualmente mi madre se queja constantemente de haber perdido su delgada figura, pero en mi opinión ahora está mucho mejor que antes, pues todas sus nuevas carnes se han distribuido en su cuerpo de forma muy pertinente en pechos, piernas y glúteos, que aunque la hacen ver más rellenita (cosa que ella odia y yo adoro), a la vista de los hombres que admiramos esa clase de cuerpos, resulta tremendamente favorecida. 
    
    Cada vez que ella iba a verme al colegio militar todos mis compañeros de clase ...
    ... quedaban embobados viéndola caminar. Algunos ponían especial atención a sus carnosos glúteos, que aunque estaban ocultos por sus vestidos floreados, era fácil que se notara el bamboleo de uno contra el otro mientras andaba.
    
    Otros, por su parte, preferían hacerse pajas mentales mirándole sus corpulentos pechos, que a pesar de no usar escotes pronunciados, sus formas redondas y sus inquietantes caídas se distinguían perfectamente bajo su ropa.
    
    Aunque a mí me incomodaba que la mirasen de esa forma lujuriosa, no puedo negar que yo la encontraba más hermosa… voluptuosa y… sexy… que antes. Claro, desde los ojos de como un hijo ve a su madre.
    
    Ojalá yo hubiera heredado sus rasgos sobre todo ahora que los asiáticos se han vuelto tan populares entre las chicas en esta región de Norteamérica. Pero no, yo soy un mexicano norteño común: alto, güero de rancho como papá (rubio ranchero para quien no sepa el significado) y con la piel más bien rojiza como tomate.
    
    En fin.
    
    Como digo, era más fácil que mi madre me visitara al colegio a que yo la visitara a ella. De hecho, durante sus últimas visitas empecé a notarla más contrariada que de costumbre. La veía seria y un tanto apagada, cuando ella siempre se había distinguido por ser alegre y jocosa.
    
    Incluso ni siquiera se alegró cuando le conté que ya estaba a punto de graduarme del bachillerato, y que me había propuesto realizar mi servicio militar en un cuartel de máximo entrenamiento, pues si todo salía bien, al final cabía la ...
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