-
EL "ESPECIAL" DEL TAXISTA
Fecha: 16/04/2023, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Tiberiorm1, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Hola, me llamo Esteban, y esta es la historia de cómo un taxista me dio un nuevo significado a mi familia.. Empecemos con presentarme. Tengo 29 años, mestizo de tez morena, de 1.68m, lampiño, corpulento y bien dotado. Como podrás imaginar, soy un pervertido que gusta coger de todo. Aunque no es tan sencillo con estos gustos extremos ver a alguien que los comparta a menudo, siempre es posible ver a tu media naranja. Yo lo encontré con Mirella. Era 5 años mayor que yo, aunque más pequeña y esbelta. Toda una perra sin límites en el sexo. Probamos todo lo que había: perros abotonados, infantilismo, en público, orgías caletas e incluso con algunos peques que ella cuidaba de niñera. Nuestra relación, a pesar de nuestras diferencias, era de uno de esos milagros sexuales que solo pocos podían recibir. No obstante, nuestros planes se truncaron cuando dio a luz a nuestro hijo, Seb. Las complicaciones luego del alumbramiento la mantuvieron en cama. Durante 6 largos meses de una agonía que nos dejó al borde de la bancarrota, ella falleció. Lloré como nunca antes en mi vida. No solo había perdido a una mujer excepcional y buena en lo que hacía, sino también una confidente y excelente pareja amorosa. Intenté sobrellevar la pérdida buscando llenar mis horas de trabajo, dejando a Seb bajo el cuidado de mis padres. La recuperación era leve mes por mes, pero al mismo tiempo, se sentía destrozado por el luto. Aún ahogado en deudas y sin ninguna otra elección, decido algo que pensé no ...
... volver a ver: ofrecer mis servicios sexuales. Esto no era algo nuevo para mí, Mirella y yo nos servíamos de ello cuando queríamos darnos un gusto de viajar y los pasajes estaban caros. Me resigné al colocar nuevamente “Ban Estes: tu negro de 18cm sin límites” en los grupos de Telegram. Al ser una figura algo reconocida en el bajo mundo, los pedidos no tardaron en llegar. Solo cumplía y se me pagaba. Pasaron un par de meses hasta que uno de mis clientes habituales me dijo: -Hay un tipo que quiere tus “especiales”, está desesperado. Te pagará bien Eso me llenó de temor, porque “especiales” eran sesiones donde lo legal volaba por la ventana. Podía ser una cogida con animales participando, sadomasoquismo extremo, inflación o cualquiera de estas parafilias. Era algo más difícil de pasar, pero se cobraba al menos 5 veces más que algo regular. Al ver que pronto tendría que colocar a Seb en una cuna, ya que no podía confiar siempre en mis padres, acepté. La ocasión inició en una noche fría de invierno. Estaba preocupado: no tenía quien cuide a Seb y mi cita estaba próxima. En ese momento, se me ocurre decir una barbaridad por chat: +Podemos juntarnos tarde? No tengo quien cuide a mi bebe -Soy taxista, que descanse en la parte de atrás mientras nosotros nos divertimos Con esas palabras había sellado mi destino. Esperé justo a mi Seb en el punto pactado a las 7pm. William, el taxista, llegó puntual y nos embarcamos hacia los límites de la ciudad, donde todo es campo y cerros hasta ...