-
EL "ESPECIAL" DEL TAXISTA
Fecha: 16/04/2023, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Tiberiorm1, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... donde llega la vista. Era un tipo medio blanco, ligeramente más alto que yo, tendría sus 40 años y llevaba vestimentas gruesas y holgadas. Dado que no me dio detalles sobre su “especial”, pensaba que iríamos a una granja a escondidas o cualquier otra actividad caleta. Todo dio un giro cuando descubrió, durante la charla en el camino, algo que pocos se habían atrevido a señalar. -Sé que soy cliente primerizo, pero ¿no es tu nombre artístico demasiado delator para ser un pedófilo? En efecto, mi gusto por pequeños estaba disponible para mis “especiales”. Esta era la primera vez que alguien lo decía sin ninguna vergüenza. O, al menos, sin pensarlo varias veces antes de decirlo. +Y cómo llegaste a concluir eso? -Tienes “Estes” en tu nombre, ¿crees que soy estúpido? También había acertado. Quien conoce a Estes, sabe a lo que me refiero. Realmente me sentía en una posición poco usual. Era yo quien colocaba a los clientes en el límite, no al revés. Luego de una pequeña pausa, continuó: -Siendo sincero, esperaba que pudiésemos robar y coger unas gallinas, pero ese plan se acabó cuando me dijiste que tenías un hijo, todavía un bebe. +Seb no está en el trato. -Vamos, ¿me vas a decir que no has pensado en cogértelo o que te la chupe? Sentía como si podía leer mi mente. Con Mirella teníamos pensado iniciar a nuestro hijo a temprana edad. Disfrutar cada momento con él y volverlo un nuevo pervertido. Aunque ese sueño estaba roto, William, de alguna forma, me estaba proponiendo ...
... resucitarlo. Ante su pregunta, me quedé en silencio. -Mira, haremos con él cosas suaves hasta que tú creas que es suficiente. Te pagaré algo extra porque sé que lo propuse a último momento. ¿De acuerdo? Ante tal encantadora propuesta, solo pude asentir: -S- s- sí… Luego de mi respuesta, William estacionó inmediatamente el carro a un lado de la carretera y apagó el motor. Nos dirigimos hacia los asientos de atrás donde mi lindo Seb estaba descansando. Sacó del asiento un pequeño parlante y empezó a sonar un mix de músicas de los 90 y 2000. Mientras sonaban las letras de sexo y cogidas sin miedo, empezó a quitarse la ropa y me ordenó a que hiciera lo mismo. La imagen era perturbadora, pero pervertida. Dos adultos desnudándose frente a un bebe, sin sabiendas lo que le vendría adelante. Al ritmo del reggaetón clásico, ya completamente desnudos, empezamos a manosear al bebe dormido. Nuestra dura piel rasgaba sus cachetes y manitos de meses de nacido. No se perturbaba en lo absoluto. William fue el primero en aburrirse de los ropajes y comenzó a retirarlos uno por uno. Se fueron perdiendo las mantas, el mameluco, su capucha y sus medias, quedando solo el nene con un pañal limpio y ajustado. Hacía tanto calor que ya no era necesario. Yo, cegado por las ganas de carne, levanté su cuerpo y le di media vuelta, mostrando sus ricas nalgas ante nuestros ojos. Luego de unas fuertes agarradas en su culito para saber dónde está su ano, empezaron las acciones fuertes. William, cada vez con ...