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La mejor hermana del mundo: Capítulo 2
Fecha: 18/04/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Ale Rr, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
El bullicio en el salón de clases estaba tope. Al profesor parecía no importarle demasiado, en sus ojos se revelaba una gran impaciencia por retirarse del lugar lo más pronto posible. Pero debía resistir un poco más, solo unos cuantos minutos de espera y el timbre sonaría, entonces toda la escuela sería vaciada de los ruidosos alumnos y de personal docente. Alex había recibido la explicación de un trabajo que los alumnos debían desarrollar en parejas, ese proyecto lo impregnó con preocupación. Le turbaba que, siempre que tocaba hacer trabajos en pareja, a él, le tocara quedarse solo o juntarse con algún otro exiliado. Sus dos amigos poco se compadecían de él en estas situaciones, porque entre ellos dos, se les facilitaban las cosas al vivir a una calle de distancia. Alex por otro lado, tendría que caminar demasiado, tomar el autobús o pedir a su hermana que lo llevara para poder juntarse con Joel o Rodrigo. Habían salido todos los alumnos de la escuela cuando Alex aún pensaba en tal situación. Simplemente no podía sacárselo de la mente. «Ni modo, tendré que hacerlo solo, otra lamentable vez», pensaba mientras recorría el camino distraídamente y mirando el suelo. Estaba sin embargo, yendo en la dirección correcta que conducía hacia su hogar. Aspiró profundamente y decidió al fin dejar de lado el asunto. No era tan malo trabajar solo de vez en cuando a fin de cuentas. Levantó el rostro, infundiéndose de calma y orgullo, como un guerrero de algún mundo fantástico, al que ...
... no le quedaría otra salida, más que luchar con su afilada espada contra un grupo de terribles orcos. Fue en ese instante cuando un milagro ocurrió. Melissa. Su Melissa, esa compañera que era propietaria de las piernas y senos en los que tanto pensaba, caminaba con prisa a una cuadra adelante de él. Infundido por un instinto locuaz, comenzó a correr a toda la velocidad que le era posible exigir a sus piernas. En cada enorme zancada que daba, la mochila le golpeaba la espalda de forma bastante molesta. Entre más rápido corría, más contundente y fastidioso era el coscorrón que le proporcionaba la mochila. Pero el esfuerzo valió la pena porque alcanzó a la chica. Justo cuando estaba a unos pocos metros detrás de ella, se detuvo de golpe, y comenzó a caminar y respirar con potencia para recuperar aire. Una vez controlada su acelerada respiración, y limpiado los sudores provocados por la correría, volteó a ver los castaños cabellos rizados de su compañera. De paso, le miró la parte trasera de la falda que insinuaba su trasero paradito y los muslos de manera fugaz, Alex lo hizo como si fuese un desperdicio el no hacerlo. Entonces le gritó: —¡Melissa! La chica volteó. Sus miradas se encontraron y ella le sonrió. Melissa detuvo su marcha para esperar a su cansado compañero. —¿Vives por aquí? —preguntó ella una vez reunidos. —Sí. No vivo muy lejos. Como a unas cinco calles en línea recta —dijo Alex, y se detuvo una fracción de segundo para contar con los dedos alguna ...