1. La mejor hermana del mundo: Capítulo 2


    Fecha: 18/04/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Ale Rr, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... cosa que no verbalizó—, y tres a la derecha. Por la calle Ámbar. ¿Y tú?
    
    —Yo dos calles derecho y luego dos a la izquierda, entre Maple y Abenitote. Vivo más cerca que tú de la escuela —dijo Melissa con alegría.
    
    —Vaya. Ja, ja, ja. Sí, en eso me ganas Melissa. Pero estoy sorprendido porque vivimos muy cerca y nunca te había visto por este camino.
    
    —Debe de ser porque, en cuanto salimos de la escuela yo me voy a la casa. Y tú, de seguro te quedas platicando allá afuera de la escuela.
    
    —Sí, supongo que debe ser eso. A veces me quedo platicando pero no todos los días. Pensé que tal vez tomabas otro camino.
    
    —No, siempre me voy por aquí, es el camino que más me gusta. Me encantan los árboles bonitos de esta calle y las flores que siembra la gente que vive en esta área —reveló Melissa.
    
    —Bueno. De ahora de adelante, a ver si te encuentro más seguido —dijo Alex, ruborizándose levemente.
    
    —¡Sí! Claro que sí. Nos podemos ir juntos hasta donde nos separé el camino, bueno, eso si nos vemos en la salida.
    
    De pronto dejaron de hablar, y continuaron caminando en silencio una calle más. Tras ese largo silencio, Alex recordó que se encontraba sin compañero para hacer el trabajo. No tenía idea si Melissa se había juntado ya con algún otro compañero. Pero decidió que no perdería nada con preguntar. De cualquier forma, se las arreglaría a partir de este día para cruzarse con ella todos los días por ese camino que compartían para llegar a sus respectivas casas.
    
    —Oye Melissa… ...
    ... ¿Tienes compañero para el trabajo de parejas? —inquirió el chico.
    
    —No. En la tarde iba a llamarle a Paola para ver si nos juntábamos. ¿Tú con quien lo harás? Déjame adivinar, con Rodrigo o con Joel.
    
    —Negativo. Con ninguno de los dos. Ellos se juntarán entre ellos. Son vecinos casi, así que les evita la dificultad de venir a mi casa, o yo hasta las suyas —respondió Alex haciendo un gesto que revelaba decepción.
    
    —Ya veo. Paola también vive bien lejos. En la quinta chingada, la verdad. Ja, ja, ja. Y luego ella siempre dice que no la dejan ir a casas ajenas y tengo que ir yo. La verdad me da un poco de flojera —dijo Melissa.
    
    —No estaría mal que lo hiciéramos juntos, vivimos cerca al cabo. Bueno, a menos que no quieras. No pasa nada —expuso Alex cautelosamente. En ese instante, el corazón le comenzó a palpitar con mucho vigor debido a un nerviosismo achispado que jamás había experimentado antes.
    
    —No es mala idea. Eso me ahorraría algunas incomodidades que no me gustan de ir a la casa de Paola. No es solo que viva lejos, es que en su casa no se puede trabajar, es… Bueno, luego te platico, aquí yo me voy por este camino —dijo Melissa señalando con el dedo la dirección que tomaría—. ¿Cuándo puedes juntarte?
    
    —Por mí, desde hoy —respondió Alex.
    
    —Yo también puedo. El trabajo es para el martes, porque ese día nos toca biología, y si lo terminamos hoy, será un gran alivio. Tendríamos libre el fin de semana. Bien. Entonces… ¿Mi casa o tu casa?
    
    —Tu casa. Pero no sé ...
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