1. Gerardo, mi Uber


    Fecha: 16/09/2023, Categorías: Gays Autor: RedMau, Fuente: CuentoRelatos

    ... preguntar, me levanté y así como estábamos parados, lo penetré, Gerardo gimió quedamente pero lo sujeté de sus brazos y lo puse contra la pared, lo lubriqué de nuevo y le dije al oído "relájate" mientras lo penetraba, era una delicia sentir como esos músculos anales cedían ante mi pene, ellos apretaban fuerte, ya con mis 16 cm de carne dentro lo bombeé fuerte, él estaba con las palmas siempre sobre la pared, piernas abiertas, su espalda ancha sudada y pujando ante cada metida, yo estaba a punto de terminar pero le daba con todas mis fuerzas, pensaba que no quería terminar así de rápido, que quería más de ese hombre, en eso él tensó la espalda, y gimió pesadamente y empecé a sentir como su ano se contraía rítmica y repetidamente en mi pene y vi como de él caía al suelo esa leche espesa y abundantemente, en eso se movió y mi pene a punto de estallar se salió de su ano de hombre, entendí que no podía quedarme así y procedí a masturbarme, Gerardo se acercó y me empezó a besar mientras me tocaba los pezones y terminé sobre su pubis y su pene medio flácido aun goteando ...
    ... semen...
    
    Nos separamos los 2 jadeantes, sudados, goteando ambos leche, recuperamos un poco el aliento y con una media sonrisa me dice con esa su voz de macho de barrio.
    
    "se ducha conmigo?".
    
    "claro" le dije.
    
    Ya en la ducha fuimos más cariñosos, más abrazos, más besos, más bromas, enjabonamiento de espalda mutua, aún más bromas. Nos secamos, le ayudé a limpiar el desorden de nuestra lujuria y me vestí y ya para despedirme me dijo:
    
    "a ver cuando viene otra vez".
    
    "usted diga y yo vengo".
    
    Le di un abrazo, que me devolvió con esa sencillez con que abraza un hombre sencillo y me fui.
    
    Al día siguiente en la mañana, lo vi en el parqueo, lavando su Elantra negro, sin camisa, estrujando el mismo estropajo del exceso de agua y con esa sonrisa de hombre y como si fuera su amigo de toda la vida me dio los buenos días, lo saludé y charlamos unos 5 minutos de alguna tontería que ya no recuerdo.
    
    Luego me fui pensando que además de un sexo rico tal vez había ganado un amigo, aunque en mi cabeza quedó resonando sus últimas palabras al despedirse:
    
    "A la próxima a usted le toca". 
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