1. Trio con mis hijos.


    Fecha: 24/09/2023, Categorías: Incesto Autor: luisa carolina, Fuente: RelatosEróticos

    Pero mamá esta riquísima, mis sospechas se habían hecho realidad, encontré a mi hija ensartada en la polla de su hermano.
    
    Soy gloria, tengo 38 años y tengo una hija, Mariela de 19 años y Mauro, mi hijo de diecisiete años, soy agente vendedora de propiedades, tengo mi propio negocio, empleo a dos personas que me ayudan con los papeleos de cada transacción.
    
    Ese sábado, yo había salido con un amigo y no esperaba de regresar a casa muy temprano, pero como el cretino de mi amigo se tomó un par de copas y comenzó a comportarse en forma grosera conmigo, pues ahí no más lo dejé plantado, llamé un Uber y me fui a casa.
    
    Me sentía bastante defraudada por el comportamiento de mi amigo, realmente no soy ninguna santa, me encanta follar y que me follen, pero todo tiene su encanto, todo tiene su arte, no pueden ser manotazos por todas partes, eso no tiene nada de atractivo ni es estimulante.
    
    No más entrar en el apartamento, escuché gemidos, chillidos y respiración afanosa … pensé, esta descarada de Mariela se trajo un hombre para follar en casa … ni siquiera yo hago algo similar, como se atreve esta desvergonzada a traerse un novio a casa … silenciosamente me acerqué a su puerta, que ni siquiera estaba cerrada … sí, había un hombre sobre ella … ella con sus largas piernotas bien torneadas, envolvía la espalda de su amante y lo tiraba más adentro de sus entrañas … el macho la follaba rítmicamente … afondaba con fuerza su pene dentro de su chocho, para sacarlo casi por completo ...
    ... lentamente y volver a darle una embestida al coño que arrebujaba su verga.
    
    Mariela gritaba cada vez que las profundidades de su chocho recibían el golpe certero del macho … me quede paralizada al ver a mi hija como follaba y como gozaba a ser follada … ella movía su cabeza de lado a lado … enterraba su uñas en la espalda de su amante.
    
    Tuve que afirmarme a la pared, cuando su amante levantó su cabeza desde el cuello de ella y pude ver los cabellos rubios de mi hijo que cogía con su hermana.
    
    No podía moverme, mis piernas casi no me sostenían, pero no tuve el coraje de interrumpir a estos dos asquerosos e incestuosos hermanitos.
    
    Salí del apartamento y bajé a tomarme unas copas, mi cabeza era un tumulto de preguntas, ¿Qué hice mal? ¿Cuál habrá sido el mal ejemplo? ¿Dónde lo aprendieron? ¿de quién lo aprendieron? ¿desde cuándo que lo hacen? ¿tiene ella o él alguna protección cuando lo hacen?
    
    Mientras sorbeteaba mi segundo Martini, se me acerco un tipo joven y apuesto con la mejor de sus sonrisas, casi lo degüello con mi mirada, así que escapó de volada, no estaba en vena de flirtear con nadie, odiaba a todo el mundo en estos instantes.
    
    Volví al apartamento un poco más serena, los dos Martini y el whisky habían hecho el efecto requerido y me sentía mucho más calma, no me sentía para nada emborrachada ni aturdida, era demasiada la impresión sufrida de ver a mis dos hijos hacerse cariñitos como estrellas del porno.
    
    El apartamento estaba en completo silencio, metí ...
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