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Se reavivó el trío en el balcón con Diego y Gonzalo (4)
Fecha: 25/09/2023, Categorías: Gays Autor: Dayenorius1, Fuente: CuentoRelatos
Quedamos un poco desmadejados en el espléndido balcón del pent house, Gonzalo y yo nos recostamos en una de las reposeras acolchonadas y Diego se fue a lavar al baño. Increíblemente seguíamos al palo, así que no desaprovechamos el tiempo y empezamos a besarnos y a magrearnos en la reposera, como si no hubiésemos tenido sexo en semanas. Se puso sobre mí, en la posición del misionero, con mis piernas abiertas, meneando su pelvis como si me estuviera cogiendo. Nuestras pijas se pajeaban sobre nuestros cuerpos y él se movía como una odalisca, besándome como si fueran a chocar los planetas. Devoró mi lengua hasta el fondo y le retribuí con decenas de lengüetazos, recorriendo con furor su boca suave y cálida. Cada tanto, parábamos para respirar, mirándonos a los ojos con lujuria y retomando los besos y chupones cada vez más profundos. Le crucé las piernas sobre la cintura invitándolo a apretarse más contra mi cuerpo, comprendió lo que quería y, sin dejar de besarme con pasión, se retiró un tanto hacia atrás hasta que su pija pasó por debajo de mis huevos, alcé un poco la cadera y pudo penetrar mi culo, de un saque hasta el fondo, pues ya estaba bien dilatado y lubricado por la cogida de Diego y su semen, lo que me provocó una descarga eléctrica en todo el cuerpo que se arqueó de placer ante la estocada que había recibido y di un grito ahogado. -¡Guau! ¡Qué bien me la pusiste!, le dije mirándolo a los ojos. -¿Te gustó? -¡Me encantó! ¡Quiero más, dame más! Subí la ...
... cadera un poco más para sentir su poronga más en mi interior y empezó un meneo enloquecedor de meta y saca constante, rítmico y apasionado. Veía reflejado el movimiento de su cuerpo en el vidrio polarizado del balcón y enloquecía de placer. -¡Mirate! ¡Fijate en el vidrio, mirá que fuerte que estás, cómo te movés! ¡Qué hermoso culo tenés! ¡Cómo me gustás!, le dije absolutamente fuera de mí. ¡No parés de cogerme! Se fijó en su reflejo y aceleró sus meneos y acometidas, arrancándome jadeos y gemidos agudos de lujuria, mientras le pedía que me diera más y más, presionando con mis piernas sobre su cintura para que me enculara más adentro aún, si fuera posible. Tras unos minutos se oyó la voz de Diego que se acercaba filmando con su celular: -No me dejen afuera, nos dijo y apoyó el teléfono sobre una mesa que había cerca, sin apagar la cámara. Se arrodilló a un lado de la reposera, quedando su pija recién lavada y bien parada a la altura de nuestras bocas, por lo que no dudé en atrapar su glande con mis labios al instante y empezar a mamarla ávidamente, mientras Gonzalo no dejaba de cogerme y yo acompasaba su ritmo frenético dilatando y contrayendo mi ano, según su pija entraba o se retiraba. Al notar mis movimientos, gritó: -¡Buenísimo!, aceleró sus acometidas y tensó su cuerpo. -¡No acabes! ¡Aguantá!, le grité con voz ahogada. Bajá un cambio y ayúdame a chuparle la pija a Diego que está para comérsela. Muy a desgano, ralentizó su meneo, que además me volvía ...