-
Se reavivó el trío en el balcón con Diego y Gonzalo (4)
Fecha: 25/09/2023, Categorías: Gays Autor: Dayenorius1, Fuente: CuentoRelatos
... loco de placer y me acompañó en la faena de darle una mamada espectacular a dúo a Diego. Nos alternábamos entre glande, tronco y sus huevos suaves y depilados, para juntar nuestras bocas en besos apasionados con el glande de por medio, luchando por retomar cada uno su porción de poronga, limpia pero de nuevo jugosa. El chop, chop de nuestra chupada se volvió a mezclar con los jadeos y gemidos de Diego, y Gonzalo recomenzó el tremendo meneo que tanto me gustaba, dejando a cargo de mi boca la pija enhiesta y palpitante de mi potro. Me dediqué a él sin perder de vista el reflejo del precioso culo de Gonzalo en el vidrio subiendo y bajando como un martillo neumático por varios minutos, hasta que aceleró el meneo bien a fondo, me avisó que se corría, apreté más mis piernas sobre su cintura para que me la metiese más adentro hasta que las volví a abrir abandonándome a su cogida espectacular y prometedora, mirándolo ansiosamente a sus ojos lujuriosos y pidiéndole más y más. Gonzalo se arqueó, bufó, jadeó, gimió y gritó con voz sofocada cuando eyaculó media docena o más de chorros cálidos de semen en mi culo aún sediento de carne y leche. Pensé que iba a detenerse, pero siguió con su meneo, esta vez en círculos y vaivenes que me sacaban de quicio porque masajeaban mi próstata y me tenían a mil. Aceleré mi mamada en la pija de Diego, que ya me cogía por la boca sin freno, aunque sin metérmela tan adentro para que no me dieran arcadas. Lamí, chupé y engullí toda su pija hasta ...
... la pelvis, una y otra vez, sin dejar de gozar la cogida interminable de Gonzalo, que no aflojaba en su meneo y tampoco la dureza de su miembro. Tenía dos sementales a mi disposición y los estaba gozando a pleno, así que los aproveché, seguí chupando con la boca, dilatando y contrayendo mi esfínter anal y acariciando los preciosos cuerpos de mis amantes durante largos minutos hasta que, cuando ya se me acalambraban los maxilares de tanto tener abierta la boca con el miembro adentro, Diego empezó a respirar más fuerte, más hondo, a suspirar, gemir y jadear como el potro que era y se vino dentro de mi boca con tres o cuatro chorros de leche aún cálida, pero no tan espesa como el semen que había derramado en mi ano, siempre sediento y hambriento. Gonzalo paró de cogerme y sin salirse de mi interior se fue apoyando sobre mi pecho y me comió la boca chorreante del semen de Diego, saboreando juntos el mismo néctar. Lo tomé de la cara mirándolo a los ojos y le dije que era la mejor cogida que me habían dado nunca. -A cuántos les habrás dicho lo mismo, me respondió con una sonrisa. -A Diego se lo dije hace poco, a fin de año y era cierto, tan cierto como la que me diste recién. Cuando vi mover tu cuerpo y tu culo reflejado en el vidrio, me volviste loco de placer. Me parecía estar viendo una película. Pero la noche recién empieza, les dije. Descansemos algo y después vamos a ducharnos porque en una hora debe venir mi mujer. Nos volvimos a morrear y a magrear, pero con ...