1. ¡Mamá se va a correr, hijo, mamá se va a correr!


    Fecha: 27/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... dijo:
    
    -La tienes muy estrecha.
    
    -Depende para quien.
    
    -¿Qué has dicho?
    
    -Nada. ¿Te gusta que la tenga estrecha?
    
    -Me encanta.
    
    Le dio caña mientras se comían las bocas. Al entrar tan justa a Gustavo le produjo tanto placer que no se pudo aguantar. Se corrió dentro de su coño.
    
    Al acabar, Laura, decepcionada por no haberse corrido otra vez, le preguntó:
    
    -¿Puedo irme ya?
    
    Gustavo la puso en el piso, se puso en cuclillas y lamió su coño de abajo a arriba. Laura sentía salir de su coño la leche de la corrida y sentía cómo la lengua la esparcía por sus labios vaginales y por su clítoris. Al rato sintió que se iba a correr.
    
    -No pares, no pares que... ¡Me corro!
    
    Después de llenarle a boca de jugos le dijo:
    
    -¿Satisfecho? ¿Puedo irme ahora?
    
    -¿No quieres volver a correrte subiendo encima de mí? Tengo una cama de agua.
    
    -Está visto que no voy a llegar a la boda.
    
    No llegó ni al banquete.
    
    Veinte años más tarde.
    
    Hacía un calor insoportable. Fuera de la casa se podían freír huevos encima de las piedras y dentro de ella sudaban cómo cerdos Laura Lucía Antonia Gabriela y Ramón. Ramón estaba en la cocina de la casa vestido con un mono azul removiendo con un pincel el barniz de un pequeño bote que tenía encima de una silla. Llegó Laura. Venía descalza, vestida con una falda blanca con flores rojas que le daba por encima de las rodillas y una camiseta blanca holgada y sudada en la que se le marcaban sus pequeños pezones. Su cabello negro lo traía ...
    ... húmedo del sudor... Agarró una de las botellas que había encima de la mesa y echó un trago, trago que escupió nada más entrar en su boca.
    
    -¡Qué coño es esto!
    
    -Vino. La botella de al lado es la de agua, mamá.
    
    -Podías haber avisado.
    
    -El vino blanco también quita la sed.
    
    -De eso nada, da más sed.
    
    Laura cogió la otra botella y le echo un trago. Le cayó agua por encima del vino que le había caído en su camiseta. Se le marcaron en ella las pequeñas tetas y los pezones. Después de beber se sentó en una silla, separó las piernas al más puro estilo de la Chiquita Piconera, se inclinó hacia delante, tiró hacia fuera la camiseta para despegarla del cuerpo y luego moviéndola hacia dentro y hacia fuera se dio aire. Ramón, que tenía veinte años y era moreno y alto, viendo cómo le colgaban las tetas le dijo:
    
    -No hay quien pare, debemos estar a 40 grados, por lo menos.
    
    -Es demasiado el calor que hace. ¡Qué bien debe estar Gustavo en Suiza!
    
    Gustavo llevaba diecinueve años en Suiza y venía de vacaciones un mes cada dos años
    
    -No creo que esté muy bien sin ti, mamá.
    
    -Yo también llevo casi dos años sin él y encima me estoy asando.
    
    -Eso es muy cierto. ¿Te puedo hacer una pregunta personal?
    
    -Hazla.
    
    -¿Pasas muchas ganas?
    
    -¿De qué?
    
    -¿De chingar?
    
    -¿Por qué me has hecho esa pregunta?
    
    -Por si, eso, ya sabes
    
    Laura puso cara de mala hostia.
    
    -¿No acabarás de decir que tu madre te atrae sexualmente?
    
    -Eso acabo de decir.
    
    -¡¿Te has vuelto ...
«12...789...14»