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Mi primera vez con un hombre prohibido
Fecha: 29/09/2023, Categorías: Confesiones Autor: Miss Christensen, Fuente: CuentoRelatos
Cuando lo conocí, yo tenía 23 años, era soltera y no había tenido novio. Él tenía 36 años, era casado y una vida familiar. Nos hicimos amigos, compartimos momentos de amistad y todo arranco con un café en un lugar remoto de Barcelona. A mis 23 años, como estudiante, en mis últimos años como notaria nacional, no me había permitido mirar a un chico, la realidad es que no me interesaba, había decidido priorizar mis estudios, y me rodeaba de mi círculo familiar, así que nada estaba más allá de lo normal y elegido. Habitualmente viajaba desde Zaragoza a Barcelona y me quedaba toda la semana allí, de lunes a viernes para concentrarme en mis estudios, los fines de semana los pasaba en familia y alguna vez iban a verme mis padres al estudio que alquilaba. En esos viajes conocí a Pedro (voy a usar nombres ficticios, para no comprometer a nadie) él era el chofer del autobús, como era un chárter contratado, siempre viajábamos con él un numeroso grupo de personas, y yo tenia una reserva fija los lunes por la mañana y los viernes por la tarde. Si bien yo me dedicaba a estudiar, no eran ajenas a mí las sensaciones de que mi cuerpo, mi mente, necesitaban las caricias, los abrazos y los besos de alguien distinto de quienes los recibía cada fin de semana. En la semana, tenía compañeros, compañeras, amigos a los que veía así a diario, pero aun así, me sentía sola y distante de todos. Fue así que comencé a tener charlas diversas y esporádicas con Pedro, y no solo eso, al poco tiempo ...
... entendí que pedro también era de Zaragoza igual que yo, incluso que vivía en el mismo pueblo. Esas cosas de la vida que no deberían suceder, pero suceden. Cada semana las charlas con él se hacían mas amenas, e interesantes, en uno de los viajes, me entero que es su cumpleaños en dos días, ahí, infantil y tímidamente, le regale como un presente momentáneo, dos chocolates con forma de corazones. -Hola Pedro, buenos días, feliz cumpleaños, mi humilde regalo, mi presupuesto no da para más. -No era necesario, con el saludo estaba más que bien. Gracias de todos modos. Y entre risas y charlas fuimos llevando el viaje hasta llegar a Barcelona. Note no solo que me resultaba agradable conversar con él, sino que en el transcurso la semana, extrañaba no hablar con él o no verlo. Un viernes, entre tantas idas y vueltas y sin darme cuenta o sin querer darme cuenta, al bajar le dije: -ya nos sentaremos a tomar un café y te contare lo ocupada y aburrida que es mi vida. Ese comentario quedo suspendido en el aire, pasaron unas semanas quizás 4 - 5 y un lunes al llegar a destino y antes de bajar del autobús, y mirándome por el espejo Pedro me dice... -Sabes, tengo algo de tiempo por estos días, si quieres podemos tomar un café y me cuentas tu aburrida historia. Sentí que las piernas me temblaban, que mi vientre se hacía un nudo y que mi corazón sea aceleraba de forma descontrolada. Ahí comprendí que ya me pasaban cosas aun cuando nada había pasado entre nosotros y la ...