1. Navidad en familia (parte 1)


    Fecha: 04/10/2023, Categorías: Confesiones Autor: Milk, Fuente: CuentoRelatos

    ... pegábamos más, sentía su aliento alcohólico qué me indicaba qué había bebido demasiado.
    
    Después de algunas canciones nos sentamos nuevamente a tomar algo, esta vez opte por algo suave pero el pidió un trago solo, le pregunté si se sentía bien para manejar y el me contesto qué si, pero sabía que sería un peligro para la sociedad, salimos de la cantina y le pedí las llaves, el sólo se rio y me las entrego, me subí al auto y comencé a manejar hacia la casa de mi abuela, todo el camino fuimos cantando y riendo, a punto de llegar al pueblo me dijo que me detuviera, creí que iba a vomitar pero solo fue a la cajuela a sacar una botella qué habíamos comprado para la cena, y la destapó. Yo le pregunte si no estaba muy ebrio y me movió la cabeza respondiendo:
    
    —Estoy muy consciente de lo que está pasando a mi alrededor.
    
    Seguí manejando, y al llegar al pueblo me comentó que fuéramos a dar una vuelta, que aún no quería llegar, anduvimos por algunas calles hasta que llegamos a un mirador, detuve el auto y bajamos. El dejo la botella adentro y se recargo en la parte frontal del coche, le seguí y me recargue alado de él, pero las cadenas qué traía mi falda sonaron en el carro, me levante enseguida, no quería rayarlo él se percató y me dijo:
    
    —¿Qué paso?
    
    —Ah nada, solo que los adornos de mi falda podrían rayar tu carro. — El me miro y levantó una ceja y sonrió, señaló su lado izquierdo el cual tenía un golpe y estaba rayado.
    
    —Oh, bueno igual no quiero rayarlo más.
    
    —No ...
    ... importa, tu siéntate.
    
    —Mejor me siento acá donde ya está rayado. — camine hacía su lado izquierdo, me volteé y cuando me iba a sentar sentí su pierna debajo de mi trasero. Me enderecé y volteé hacia atrás para sentarme bien.
    
    —Uy perdón, no le atine.
    
    —¿No serás tú la ebria?
    
    —Ha-Haha, no, no me emborracho con tan poco. —Nuevamente la cadena de mi falda sonó y me volví a levantar.
    
    —Mejor me quedo parada.
    
    —¿Por qué traes esa falda tan fea?
    
    —Disculpa?! ¿Qué tiene de fea?
    
    —Todo, está muy larga, tiene esas feas cadenas y el color no me agrada.
    
    —Y que pretendes qué haga?
    
    —Quítatela
    
    —No puedo, no traje ropa para cambiarme
    
    —Mmm bueno, a ver ven siéntate acá, así no rayas el carro.
    
    Me enseñó su pierna, y sin saber porque accedí, y me senté en ella, pero el largo de mi falda se atoraba en la placa de enfrente así que me acomode quedando casi encima de su entrepierna, me abrazo de la cintura y seguimos platicando, a decir verdad, la plática era bastante amena, había olvidado que estaba sentada encima de él, comenzaba a oscurecer así que le dije que era mejor que nos acabáramos esa botella.
    
    El solo rio y me pregunto si lo quería emborrachar, yo reí y le pregunte qué ganaría yo con eso, el solo levanto los hombros y siguió riendo. El sol estaba por ocultarse y mientras lo observábamos irse, me recargue en su pecho y mi cabeza quedo muy cerca de la suya, lo miré y el me regreso la mirada.
    
    —Te ves muy joven para tener 31
    
    —Tú te ves muy pequeña para ...
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