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El nuevo curso (I)
Fecha: 06/10/2023, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos
... esperar a Damián, como cada mañana. Al verle se alegró enormemente de haberse vestido. La ceñida camiseta gris parecía demasiado sencilla, pero pronto se dio cuenta de que resaltaba a la perfección su piel clara y el tono verdoso de sus ojos. Se había peinado las ondas del pelo con cuidado, de modo que ahora brillaba perfectamente cepillado y enmarcaba su cara juvenil en la que destacaban sus hoyuelos mientras sonreía con cierta modestia. Al haberse decantado por una camiseta no demasiado ceñida sus formas quedaban más insinuadas que visibles, lo que aportaba cierta ambigüedad que invitaba a tocarle para descubrir si realmente sus abdominales presentaban la forma que se intuía. Los ceñidos vaqueros tenían pequeños brillos y destellos sutiles que realzaban de forma maravillosa su trasero y las Converse verdes presentaban un tono que combinaba a la perfección con sus ojos. En la mano llevaba un abrigo largo y un pañuelo de seda por si la noche refrescaba. No había descuidado ni un solo detalle, y Enrique notó que su mandíbula se descolgaba hasta que su barbilla golpeaba su pecho. –Estás muy guapo, Enrique. Ese color te favorece. –Gr-gracias. –Farfulló este con la boca seca. Nuevamente creyó percibir la decepción en la mirada de su amigo, pero por suerte o por desgracia Carlo llegó en ese momento, con una espectacular rubia colgada del brazo y una sonrisa ufana. Juntos se encaminaron a la discoteca donde se suponía que sería la fiesta. A pesar de lo temprano de la ...
... hora el ambiente ya estaba animado y los cuatro se abrieron camino con cierta dificultad hacia la barra. Salvo Damián, todos los demás pidieron alcohol. A Enrique no le gustaba beber, pero confiaba en que el alcohol le diese algo de valor. Era su última oportunidad y no quería, no podía desaprovecharla. Conforme corría el tiempo la gente iba y venía, unos cuantos compañeros de su curso se acercaron a ellos, pero procuró mantenerse siempre al lado de Damián, que de vez en cuando le dirigía furtivas miradas, como si esperase algo. Por desgracia, uno de los compañeros de química se empeñó en describir con pleno detalle la práctica que les habían mandado forzándole a darle la espalda a Damián, y para cuando Enrique se dio cuenta y volvió a girarse, su amigo había desaparecido. Ligeramente frustrado pidió otra cerveza, la cuarta que tomaba ya, y dio una vuelta intentando localizar a Carlo o a Damián. No le costó demasiado encontrar a Carlo, quien bailaba agarrado a su rubia compañera que parecía tan satisfecha o más que él. Por un momento dudó de si acercarse a ellos para preguntar si habían visto a Damián, la sala era grande y las luces mareantes no ayudaban a identificar las caras salvo a muy escasa distancia, pero tuvo la certeza de que no se moverían de allí y por otro lado no le apetecía interrumpirles. Algo mareado se dejó arrastrar sin rumbo fijo por la masa de bailarines en distinto estado de embriaguez hasta que encontró a su amigo. La visión le revolvió el estómago con ...