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El nuevo curso (I)
Fecha: 06/10/2023, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos
... erección al contacto con el cuerpo cálido del joven y se apartó con cierto embarazo al percatarse de que la estaba apretando contra su cuerpo y podía notarla perfectamente. –Lo siento… –susurró con cierto embarazo. –Sube conmigo. No hicieron falta más palabras. Con cierta torpeza Enrique se dejó conducir escaleras arriba. La mano cálida de Damián aferraba la suya y le conducía, mientras el movimiento de sus caderas, a la altura perfecta para que pudiese recrearse con ellas, bastaba para que mantuviese la erección, que ya empezaba a apretarle demasiado dentro de los vaqueros. En cuanto abrió la puerta la timidez volvió a Enrique, que se quedó plantado sin saber muy bien qué hacer. Percatándose de su apuro, Damián cogió las llaves de su amigo junto con su abrigo y la bufanda y las dejó en un pequeño mueble de la entrada, junto con su propio abrigo y el pañuelo. Sin encender las luces le volvió a coger de la mano para llevarle hasta el dormitorio, donde empezó a besarle nuevamente. Más tranquilo al hallarse en terreno familiar y donde sabía lo que vendría después Enrique se lanzó a besar a Damián. Esta vez fue él quien le mordió los labios, pegándose con fuerza a él. La diferencia de altura complicaba ligeramente las cosas, por lo que Enrique se dejó conducir hasta la cama, donde ambos quedaron sentados. Las manos de Damián se dirigieron al pelo alborotado de Enrique quien empezó a acariciarle el cuello y la espalda. Recordando en un destello las manos que se ...
... habían deslizado por las caderas de su amigo se separó de sus labios y fue directo a su cuello, que empezó a besar con pasión, escuchando los roncos gemidos que profería Damián cada vez que dejaba una nueva marca. –¿Necesitas ir a la ducha? –preguntó con tacto Damián a Enrique, que aún así no pudo evitar sonrojarse. –No, tranquilo. –Respondió con voz queda, agradecido de haberse duchado y lavado a fondo antes de ir a la fiesta. La naturalidad con la que siguió acariciándole Damián le tranquilizó. Enrique notó las manos de su amigo descendiendo por sus hombros hasta aferrar el primer botón de la camisa, sin dejar de besarle dejó que le desabrochase la prenda y que se la sacase hasta que hizo tope en los codos, tal era su ansia por no soltarle. Dedicándole su sonrisa predilecta, en la que sus hoyuelos se hacían plenamente visibles, Damián se apartó un momento de Enrique. De rodillas sobre la cama, a su lado, se sacó la camiseta gris arrojándola sin miramientos al suelo, donde fue seguida por la camisa de Enrique, quien aprovechó la pausa para terminar de quitársela. Con cierto embarazo Enrique se aferró a las caderas de Damián para retenerle. A pesar de estar jadeando suavemente se quedó quieto, comprendiendo que eso era lo que quería su compañero. Estirándose a lo largo de la cama Enrique encontró el interruptor de la luz de lectura que tenía su amigo sobre el cabecero de la cama y encendió la lámpara. La luz blanca no era demasiado intensa, pero sí lo suficiente para ...