1. El nuevo curso (I)


    Fecha: 06/10/2023, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos

    ... él.
    
    Confuso vio cómo se daba la vuelta y se dirigía a su portal, tan solo unos metros más allá. ¿No volver a hablarle a partir del lunes? La mera idea de perderle de esa forma espoleó el miedo en su interior, otorgándole una inyección momentánea de coraje. Recogiendo apresuradamente las llaves corrió los pocos metros que le separaban del portal de su amigo y consiguió encajar un pie en la puerta antes de que se cerrase, colándose detrás de Damián que se puso inmediatamente en guardia.
    
    –Lo siento –jadeó con la mano contra el costado y doblándose en dos– lo siento muchísimo. Soy un cobarde y por eso no he dicho nada hasta ahora. Me gustas, ¿vale? Me gustas mucho, me gustas más que nadie que haya conocido jamás, pero no sabía cómo decírtelo. Ni siquiera sabía que me estabas lanzando señales, para eso soy aún más torpe que para decir lo que siento y me parecías inalcanzable.
    
    –Enrique…
    
    –Calla. –Le interrumpió todavía jadeando y ya lanzado–. Desde que te vi me pareciste precioso, fascinante, me gustaron tus ojos, y tus labios y como sonreías, y los hoyuelos de tu cara, y como te movías. Te mueves genial en la pista, por cierto. Me gustaste muchísimo, pero tú eres amable y te llevas bien con todos y yo no soy capaz de decir dos frases seguidas sin trabarme y por eso pensé que jamás tendría una sola oportunidad. Ahora la he jodido y lo siento muchísimo, no te volveré a decir nada cuando salgamos de fiesta por ahí si es que volvemos a salir y tampoco te miraré mal o ...
    ... haré nada que te pueda molestar, pero por favor, por favor, no quiero perder tu amistad.
    
    Damián estaba callado, con las manos apretadas contra la boca. Observó a Enrique de arriba abajo con esos ojos verdosos tan extraños. Estaba tan quieto que parecía haberse convertido en una estatua viviente. Enrique permanecía doblado por la mitad, con una mano en las rodillas y la otra aun apretándose el costado. Damián observó a su amigo mientras volvía a estirarse, con la respiración ya normalizada y las mejillas encendidas de un intenso color rojizo incluso a la escasa luz del portal, y en un único paso cruzó la distancia que les separaba. Tomando a Enrique por sorpresa echó sus brazos alrededor de su cuello y apretó los labios contra los suyos, en un beso tierno pero firme.
    
    –Eres bobo, pero me gustas muchísimo. No quiero perderte tampoco si tú no quieres.
    
    Como en un sueño Enrique llevó las manos al pelo de su amigo, encontrándolo más suave incluso de lo que había imaginado. De textura sedosa y muy fino resbalaba entre sus dedos mientras le acariciaba y juntaba de nuevo los labios contra los suyos. Aquellos dos trozos de coral se entreabrieron, una sutil invitación que no desaprovechó. Coló la lengua en la boca de Damián, juntando ambas lenguas. Con timidez al principio exploró cada rincón de la boca de su amigo, que soltó un suave gemido y le estrechó más contra sí mismo al tiempo que le mordía el labio inferior con ansia, instándole a acelerar. Enrique notó como crecía su ...
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