1. Cuando fui puti-esposa de verdad


    Fecha: 17/10/2023, Categorías: Confesiones Autor: Patita Putita, Fuente: CuentoRelatos

    ... nueva. O no lo había dejado satisfecho.
    
    Esa fue la oportunidad dorada de llamarme a su putiesposita. Lo hizo.
    
    Lo dije a un mesero: Llama a aquella blanquita…
    
    ¿Esa? No, la blanquita de junto… esa blanquita era yo.
    
    El mesero me dijo: Te llama aquel cliente. Me acerqué de inmediato con expresión de ¿Con quién?
    
    Me murmuró: Vas con aquel tipo. Asentí con la cabeza y me dirigí al hombre. Tranquilamente, examinándome descaradamente como corresponde, me sentó junto. El comportamiento esperado de las putas en cualquier lugar del mundo.
    
    A partir de ahí todo fue como deslizándose en mantequilla. En cuanto mi marido manoseaba la rubia, que de inmediato se encueró, esta putita ya iba perdiendo ropa. Rapidito me quedé enseñando las tetitas. Poco después, ya encuerada, el cliente también se desnudo, de pie frente a ella, me estaba colocando la pescuezona en la boquita, que obedientemente me comí, mamándolo a rigor. Me la comía toda, era de buen tamaño, pero no descomunal, me cabía bien y la mamé con maestría.
    
    Mientras, para no hacer el feo, mi gordo se estaba cogiendo a la güera oxigenada.
    
    Después de la mamada el cabrón me sentó en el banco de piernas abiertas, y me cogió, dos veces, primero sentada de piernas abiertas, y después de pie inclinada, de a perrita. Bien jodida, con el palo bien clavado entre las nalgas, y después nuevamente me chingó sentada, de frente, a horcajadas en sus piernas. el cliente me contó que no eyaculaba, con lo que podía tener ...
    ... erecciones muy largas. Fueron cogidas de larga duración cambiando de pose a esta pinche perra puta.
    
    Al medio descansar vi a mi maridito viéndome con cara de felicidad ¡Era una verdadera putota cabrona! Muy buena moviendo el culo. ¡no les dejaba nada a deber a las profesionales del local! para diversión de todos los presentes. Era el show de sexo en vivo.
    
    Estaba mamándolo de nuevo, con el cliente sentado, cuando sentí unas manos en mis nalgas. No supe de quien eran, pero como el cliente no decía nada, me quedé quieta. Poco después sentí una verga entrando por mi coño. De momento no lo supe, al terminar y enderezarme vi que era él, que viendo como ofrecía las nalgas se acercó a cachondearme, la verga se le puso dura, asi que me la metió. Se acomodó por atrás y después, para diversión del cliente, y me la dejó ir por el culo.
    
    Después moviendo el culo, me dio unas buenas empujadas de tripas, con el cliente por delante bombeándome.
    
    Se vino mi marido, yo poco después, nos sentamos los tres, descansando, sentada en las piernas del cliente, encuerada, abrazándolo, acariciada, más bien cachondeada suavemente.
    
    Se me quedó viendo y me dijo: ¡Pero que pinche hija de puta...! ¡Que putota cabrona eres...!
    
    Nos reímos, así era un buen chiste... para nosotros.
    
    Poco mas tarde, aprovechando una pequeña confusión, quietamente nos salimos, como si me estuviera llevando al hotel.
    
    Lo celebramos mucho. Así supimos que sí era puta, muy puta. Regresé varias veces… para nuestro goce… 
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