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El as de picas
Fecha: 14/11/2023, Categorías: Incesto Autor: Leo211, Fuente: CuentoRelatos
"Las mujeres no deberían jugar póker" decía el gordo casi calvo de mi suegro, detrás de la cortina de humo qué el habano desprendía. Y una vez más para mi desgracia la reina de diamantes le otorgaba la razón. Me levante de la mesa del casino con más palpito y menos dinero, 20 minutos bastaron para dilapidar casi 4 mil dólares en fichas. Y es que deseaba darle una sorpresa a mi marido (qué estaba de viaje) cambiando el auto por uno más moderno y estaba segura de poder lograrlo. La confusa decepción se prolongó hasta el estacionamiento, donde el volante de mi automóvil se convirtió en un paño de lágrimas. No logré ver el mercedes negro de mi suegro cuando se posicionó a mi lado, el vidrio eléctrico descendió y el rostro sonriente del empresario emergió. –Estas bien Natalia? –Si, gracias. Solo algo frustrada. –El azar es así, he ganado bastante hoy. Pero no todo lo que quería. Jamás me lleve bien con él, tampoco Carlos su único hijo, con el que no había un ápice de afecto por problemas familiares que no son parte del relato. La cosa es que el cincuentón estaba vanagloriándose de su triunfo y yo no estaba de ánimo para soportarlo. –Qué querés William? Una medalla?... –No, para nada es mi intención jactarme de tu desgracia. Soy un hombre de negocios, de aprovechar del azar de las oportunidades que rara vez se dan. Así como esta... Quedé absolutamente contrariada, el impoluto William Valencia mi suegro, me estaba proponiendo un negocio. –Entonces, te vas a ...
... atrever supongo a una propuesta indecente. –Por supuesto, que no. Solo trato de comprobar si la mujer de mi hijo es tan osada como creo. Y se me había ocurrido dejarlo en manos del azar... –Como sería eso? –Vamos, a mi casa. Jugamos una mano de póker... Hizo una larga pausa. Y continuó... Si tu ganas te llevas 10 mil dólares, pero si la suerte me sigue fiel me quitaré todas las ganas de cogerte. –No soy una puta. Estallé. –Nadie dijo que lo fueras. Me voy, si me seguís es que aceptas el trato sino, obviamente no. El vidrio se cerró y el mercedes arranco. Imagine su risa desatada viéndome por el espejo retrovisor y me estremecí al pensar por unos segundos todos esos kilos encima mío. El garaje se abrió para engullir los autos algo a prisa qué entraron. No acepte el Whisky ni ponerme comoda. El capto la indirecta y de inmediato acomodo la mesa ratona qué yacía frente a la estufa, el reloj marcaba la 1 menos diez, cuando mi suegro me entrego el mazo de naipes franceses tomo un gran fajo de billetes en dólares y los dejo caer sobre mi lado en la mesa. –Barájalas bien y cuando estés lista... Pude notar la excitación del hombre sobre uno de sus muslos y en su pesada respiración. Debo admitir que en ese instante no solo deseaba el dinero sino vencer al sujeto, gordo de ojos marrones y piel flácida qué tenía odiándolo desde hace un buen tiempo. Repartí las cartas 2 para cada uno y luego tres en la mesa, tenía una J en la mano y otra en la mesa., lo que parecía un ...