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Mamá y yo, cumplimos nuestro deseo más secreto
Fecha: 15/11/2023, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos
Nuestro departamento, nuestro refugio, dos vidas muy solitarias, mama y yo. No digo ermitaños, somos sociables y nos gusta compartir, pero también nos gusta la protección que nos da nuestro hogar. Tal vez sea eso, tal vez sea la búsqueda de los ratos de paz que tenemos como madre e hijo con vidas muy agitadas. Mi mente da vueltas, solo sabe pensar, ojala tuviera una llave On-Of, o prende y apaga para no pensar tanto, ya me hierve la “unidad sellada”. Una gran duda me aqueja, seré yo o les pasa a todos los hombres; a puertas de cumplir diecinueve años, sigo enamorado de mi mama. Este deseo comenzó hace un año, cuando por casualidad pude verla desnuda saliendo del baño. Esa noche se encontraba ebria, nunca la había visto beber, salió de la ducha en traje de Eva. Piernas largas y torneadas, una cadera digna de una escultura de Miguel Ángel, su culo redondo y vagina cuidadosamente depilada, dos tetas esculpidas y sobre todo muy bella, no entiendo por qué el zángano de mi padre la engañó; siendo ese el motivo por el cual había bebido. Con mucha vergüenza la ayude a llegar a su cuarto y vestirla para que se acueste. Le había pegado el “pedo” alegre, se reía y por momentos lo puteaba a mi papa, para luego volver a reír. Estaba muy movediza, calculo, producto de los mareos, que me dificultaba poner en su cuerpo la ropa. Lo que estaba sucediendo, me dio la posibilidad, y prometo que fue sin querer, de tocar sus partes, bueno, sin querer en un principio. Intentaba ...
... poner su corpiño, cuando roce sus tetas, su piel se erizo y sus pezones rosados, que eran perfectamente rodeados por dos areolas del mismo tono, se pusieron duros. No resistí la tentación de tocarlos y apretarlos, sus labios inferiores fueron mordidos por sus dientes, inexperto en el tema pensé que le estaba haciendo mal. Quise poner su tanga, costándome más que la prenda superior, al fin logre llegar a sus caderas y obvio el rostro me quedo bien de frente a su vagina, no resistí la tentación de tocarla, lo hice delicadamente, dejo escapar un gemido, nuevamente me asuste, deje de tocar, y le pedí que levantara el culo para poner la prenda, para mi sorpresa, se dio vuelta y tomo la posición de perrito. Mi verga estaba a punto de romper mi pijama. Incrédulo no entendía que pasaba, al verla así brillante y húmeda, pase mi dedo por su vulva para recoger ese líquido y llevarlo a mi boca, quería, necesitaba, conocer su sabor. Nuevamente gimió, presuroso le coloque el tanga, la hice acostar tapándola, y me despedí con un beso, al despegar mis labios de sus mejillas, ella me tomo de la cabeza, me dio un beso en la boca y me dijo que me quedara a dormir con ella, asentí. Me ausente al baño y como si fuera un niño, me masturbe pensando en toda la secuencia, oliendo la tanga usada hacia un rato hasta que mi semen salió catapultado de mi miembro. Me dispuse para recostarme en su cama, al llegar dormía profundamente, la hice a un lado de la cama matrimonial, me acosté ...