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Mamá y yo, cumplimos nuestro deseo más secreto
Fecha: 15/11/2023, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos
... deseos hacia vos son demasiado sucios. Como me lo indico, fui a la cama, me desnude, apagando la luz me tendí en su lecho. Lecho y cuerpo, el que tantas veces compartió con mi padre y ahora serían míos. Mis sentidos avisaban que se acercaba, sus pies, no hacían ruido sobre la alfombra que vestía el cuarto, el olor a su perfume invadía el aire; a medida que se acercaba se profundizaba ese aroma. Sobre mi espalda siento la tibieza de sus manos que recorren su extensión, caricias sutiles iban y venían, desde mi nuca hasta mis glúteos marcados por el gimnasio, la piel se me erizaba a la vez que mi sexo palpitaba, me entregue al juego. Súbitamente me di vuelta poniéndola de espaldas, la tome de las muñecas y sentándome a horcajadas sobre ella le dedique un beso en la boca, digno de una película. Mis labios comenzaron a recorrer su anatomía, su cuello estilizado se había entregado a mis besos a la vez que de su boca salían suspiros y gemidos que eran música para mis oídos. Sus pechos eran una invitación a la lujuria, mi boca dio cuenta de ellos, trayendo a mi mente como habría sido mi etapa de lactante y los mame como si fuera un bebe. Continué el itinerario que en mi mente había pergeñado; pasando por su plano abdomen hasta llegar a su entrepierna, notando la humedad de la zona, su sabor agridulce me hizo el convite para deleitarme en suculento banquete de jugos segregados por el lugar del cual, hace algunos años, mi cuerpo había salido. Separe con mi lengua ...
... sus labios, abriendo esa entrada hasta hoy deseada por mí, sus gemidos seguían creciendo, investigue con ella todo lo que su longitud me permitió; suave y blanda cavidad ansiosa de entrar en acción, sus pulsaciones se transmitían a mí en forma de pequeñas contracciones, sensación casi indescriptible que sentían mis papilas; sabor y movimiento, combinación perfecta para seguir entregándonos al placer. Abrió lentamente sus piernas dejando expuesto el terciopelo de su vulva, permitiéndome llegar a su botón mágico, duro, erguido, su estimulante rincón del placer. Al sentir la calidez de mi ansiosa lengua, otro gemido me da aviso de un buen recibimiento a su morada. - Hijo, necesito un hombre dentro, haceme tuya, necesito tenerte, deseo tenerte. Suavemente me posiciono sobre ella, su mano dirigió mi sexo deseoso de acción, sorprendida por el tamaño, debo reconocer que mi miembro sale del estereotipo, tiene una dimensión por arriba de la media normal, la humedad reinante hizo todo más fácil. - Despacio por favor, nunca tuve dentro uno de ese tamaño y hace rato que no lo hago, dejemos que se acomode. Accediendo a su pedido fuimos a su ritmo, de más está decir que ella lo marco, cuando se aclimataba daba pequeños golpes de cadera hacia arriba, haciendo que ingresara con cada uno de ellos, un poco más. Un vez que mi falo erecto ocupo el aforo de su cueva esponjosa, comenzó el periplo de vaivén, arrancando nuevamente esos grititos entre dolor y placer que ya habían ...