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Mi sobrino el carnicero
Fecha: 17/11/2023, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos
... de él seguían intactos. Esa parsimonia al hablar era como escuchar una melodía clásica. Además, mi sobrino tiene ojos color verde oscuro que, en sintonía con ese color trigueño de su piel, lo hacían ver casi como un galán de telenovela. Él me contó cómo, durante los últimos meses, había estado trabajando en el campo con su padre; esa era una de las explicaciones de los abruptos y beneficiosos cambios en su cuerpo. Dijo que se había hartado de trabajar de sol a sol y quería interiorizarse en el mundo intelectual. Por eso había decidido inscribirse en la facultad que quedaba relativamente cerca de mi casa. Lo cierto es que Damián se volvió un gran compañero y su presencia fue de gran ayuda para ir superando poco a poco mi perdida. Durante las primeras semanas fue una convivencia normal entre tía y sobrino. Él se dedicaba a sus estudios y, en sus ratos libres, nos dedicábamos a la charla o me ayudaba en alguna tarea doméstica, las cuales no se hicieron más después de la partida de Ricardo. La mayor parte del día se encerraba en su cuarto a estudiar o estaba en sus clases y a mí me encantaba esperar para que cambie una lámpara, arregle una canilla o corte el césped del patio. Me sentaba con una taza de café a admirar el trabajo de mi sobrino mientras me invadían recuerdos de Ricardo. Pero con el pasar de los días esos recuerdos fueron quedando atrás porque no podía dejar de mirar el escultural cuerpo de Damián. La transpiración hacía brillar cada musculo de su torso y me ...
... podía quedar horas viendo a ese joven trabajando en mi patio. La voz de la conciencia en mí cabeza seguía presente pero cada vez con menos frecuencia. En más de una ocasión, él se giraba para hablarme y yo me quedaba tartamudeando sin saber que decir con la cabeza totalmente perdida en su anatomía. El nivel de su inocencia me daba la tranquilidad de que no podía imaginar que lo miraba con intenciones ocultas. Pasaron los primeros tres meses y el nivel académico de Damián le permitió tener algunos días de descanso: rindió todos sus exámenes en tiempo record y tenía algunos días antes de encerrarse a estudiar nuevamente. Su desempeño en la universidad era realmente notable y, con Beatriz, estábamos muy orgullosas de su rendimiento. No se lo notaba cansado ni muchos menos. Realmente era un joven brillante y tenía potencial para muchos más. Esto lo comprobé el primer día de sus vacaciones, cuando me dijo que estaba buscando un trabajo de medio tiempo para aportar en los gastos de la casa. Me pareció una actitud realmente valorable en él y eso me generó un excesivo nivel de ternura, por lo que prometí ayudarlo en su búsqueda laboral. Unos días más tarde, salí por la mañana a hacer mis respectivas compras y el último local que visité fue la carnicera que estaba cruzando la calle. Daniel, el carnicero, era un viejo amigo mío y de mi difunto esposo. Si no había ningún cliente en su local, nos quedábamos varios minutos charlando sobre temas banales. Como si los planetas se ...