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Mi sobrino el carnicero
Fecha: 17/11/2023, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos
... – le dije con tono de desesperación. Él no lo dudó y se me acercó por atrás con su pija en la mano, brillosa y empapada de mis flujos y se agachó para darme un beso negro que me hizo ver las estrellas. Metía y sacaba enérgicamente su hábil lengua de mi ano para comenzar a dilatarlo y lo estaba logrando. Unos minutos después se puso en posición y apoyó su hinchado glande en la puerta de mi culo. Comenzó a empujar lenta y firmemente hacía delante mientras yo empujaba con mi culo en sentido contrario. Mientras la dureza de su pija se iba abriendo paso en mis entrañas, el dolor comenzó a crecer y, por inercia, mordí el chorizo que había quedado colgando de mi cuello luego del show erótico del comienzo. La fuerza de mi mordida sobre la carne blanda hizo que se desarmara y quede todo manchado y pude sentir el sabor de la carne cruda; no me importó e, incluso el hecho de estar realmente sucia, me generaba mucho más morbo. Después de unos instantes de dolor, toda la dureza de mi sobrino estaba dentro de mí y poco a poco comenzó a bombear. El placer comenzó a reemplazar al dolor y mi culo estaba realmente dilatado. Era la primera vez en mi vida que tenía sexo anal y lo estaba disfrutando muchísimo. Mientras Damián subía el ritmo de su pelvis y la presión sobre las estrechas paredes de mi culo, yo me masajeaba intensamente el clítoris. Fueron dos más los orgasmos que tuve ...
... mientras mi sobrino me taladraba el ano con su dureza. Cuando noté que las energías iban disminuyendo, saqué lentamente su pija de mi culo y me volví a arrodillar frente a él. La mezcla de olores y el aspecto enrojecido e hinchado de su pene por la presión de mi culo me volvieron loca. Comencé a mamar su verga nuevamente mientras una mezcla agria, rara y excitante de sabores me invadía la lengua. La transpiración nos bañaba a ambos cuando noté en los espasmos de Damián que ahora le tocaba a él. Comencé a masturbarlo con mi mano hábil mientras que con la otra le acariciaba los huevos. Mis carnosos labios rodeaban y succionaban su glande mientras la tensión en su cuerpo iba en aumento. Finalmente, una cascada de espesa y agria leche me inundó la boca. Los gemidos de Damián me hicieron saber que realmente lo estaba disfrutando. Deposité cada gota de sus jugos en mi lengua para luego mirarlo con mi mejor cara de puta y tragar la espesa leche ante su morbosa mirada. Esa noche la carne a la parrilla se quemó y nuestros cuerpos también. Mi sobrino aún sigue viviendo conmigo y ya no se preocupa por buscar un nuevo lugar para irse a vivir. Sigue estudiando en la universidad y trabajando medio tiempo en la carnicería frente a mi casa. La convivencia es realmente buena y estoy muy feliz de haber superado mi perdida gracias a la compañía y la atención de mi sobrino, el carnicero.