1. Mi sobrino el carnicero


    Fecha: 17/11/2023, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos

    ... hasta lo noté mucho más suelto. Mientras él hablaba, me costaba prestar atención a lo que decía porque estaba concentrada pensando en los positivos cambios en la personalidad de ese joven; parecía que se había inyectado varias dosis extra de confianza y soltura.
    
    Después de la exquisita cena y una velada increíble de charlas y risas, nos fuimos cada uno a su respectiva habitación un poco más tarde de lo normal. Con algunas copas de vino encima, me quité la ropa y me propuse meterme en la cama. Pero un segundo antes, la imagen que devolvía el espejo ubicado en la puerta de mi vestidor me hizo detenerme de golpe. Miré mi silueta dentro del conjunto de ropa interior negro y me noté más bella que de costumbre. Mi figura no dejaba de ser de una mujer que había pasado los 50, pero esas estrías y pequeñas imperfecciones no opacaban mi belleza natural. Giré con las manos en la cintura como lo haría una modelo y vi que mi culo seguía firme, con algunas marcas de celulitis pero manteniendo su forma redondeada. Mi abdomen estaba algo flácido pero sin ser grotesco y ni siquiera desagradable; nada que algunos abdominales no puedan corregir. Mi parte frontal fue la que más me favoreció siempre y fue lo que más admiré en el espejo esa noche. Me quité el corpiño y me sentí orgullosa de mis tetas: nada pequeñas ni extremadamente grandes. Dos hermosas bolas de carne de talla noventa y cinco decoraban mi torso, algo caídas por la gravedad común de la edad pero que no perdían turgencia. ...
    ... Algunas estrías también comenzaban a aparecer pero que quedaban en segundo plano gracias a las hermosas pecas marrón claro que adornaban mis pechos.
    
    En un movimiento casi instintivo, bajé la mano derecha a mi pubis y deslicé la punta de mis dedos bajo la tanga negra. La humedad me obligó a seguir masajeando mi clítoris mientras, con los ojos cerrados, recordaba el estrecho abrazo de mi sobrino. Quizá era la desinhibición causada por el vino, pero la vocecita de lo correcto había desaparecido, por lo que, después de algunos segundos de masajear enérgicamente mi parte intima, las piernas comenzaron a temblarme y un orgasmo muy húmedo hizo estremecerme entera. Con la culpa post orgasmo, me volví a preguntar cómo podía ser capaz de excitarme con mi propio sobrino; pregunta a la que hasta el día de hoy no puedo darle respuesta.
    
    Con el nivel de relajación digno de un rico clímax, me metí en la cama y me dormí profundamente. Estaba teniendo sueños realmente atrevidos y mojados cuando el dolor de cabeza me despertó de forma algo brusca cerca de las 3 am. El malestar típico después de algunas copas de alcohol me obligó a levantarme en busca de un analgésico. Con mi tanga negra, aún húmeda de mis jugos como única prenda, salí de mi habitación y noté que la puerta de la habitación de Damián estaba entreabierta. Las luces provenientes de una pantalla iluminaban parte de las paredes y el lado interior de la puerta. Enseguida pensé que se había quedado dormido mientras trabajaba en su ...
«12...456...15»