1. Mi sobrino el carnicero


    Fecha: 17/11/2023, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos

    ... seducirlo? ¿Estaba celosa de Susana? Preguntas a las que solo el tiempo les iba a ofrecer respuesta.
    
    Llegué a casa y pasé la mayor parte del día pensando en el episodio de la mañana pero, sobre todo, en las manos de Damián manoseando la carne al igual que había estado manoseando su tentadora verga. Esa idea me excitaba muchísimo y no podía dejar de reproducirla en mi cabeza una y otra vez.
    
    Cerca de las 6 de la tarde me dispuse a preparar la cena y fui hacia la heladera a buscar la carne que mi sobrino me había vendido. Al tomar la bolsa, noté la suave y tierna textura de los chorizos y la imagen volvió a aparecer nuevamente. Los saqué de la bolsa, los toqué, los apreté y los olí intensamente en una acción casi salvaje. Cerré los ojos y al inspirar entró por mi nariz el aroma a carne cruda y un dejo suave del perfume de Damián. Los tenía en mis manos, con mis ojos cerrados mientras imaginaba las anchas venas oscuras de su verga recorriendo su falo desde los huevos a la punta. Metí mi mano por debajo del vestido, corrí mi tanga hacia el costado y comencé a refregar los blandos tubos de carne por mi clítoris y los labios de mi vulva con intensidad y cuidado para no romperlos. Después de unos segundos, el frio y la suave textura del improvisado juguete me hicieron retorcer de placer y soltar un leve gemido de clímax. Volví a olerlos y el perfume de mi sobrino había sido reemplazado por el aroma de mi intimidad. Decidí meterlos al horno con el resto de la carne y algunas ...
    ... papas. Compartir esa comida con Damián me inundaba de morbo.
    
    Con la comida en marcha a fuego lento y después de haber tenido un nuevo orgasmo con la imagen prohibida de mi sobrino el carnicero, me serví una taza de café para esperarlo. Eran 18:15, me asomé por la ventana del frente y noté que la carnicería estaba cerrada. En cualquier momento Damián saldría por la puerta y cruzaría la calle para volver a casa. Pero el aún no salía y, para mi sorpresa, alguien se acercaba al local cerrado; era Susana.
    
    Al verla cruzar la calle, descubrí instantáneamente las intenciones de mi vecina. La desesperada mujer se iba a tirar encima de mi sobrino aprovechando que la carnicería estaba cerrada y no iba a tener interrupciones como la de la mañana.
    
    No podía quedarme sin hacer nada así que, en un impulso de furia, salí por la puerta de enfrente. Crucé la calle casi sin mirar y noté que Susana ya estaba dentro del local. La puerta y la persiana, ambas cerradas, no me dejaban ver lo que sucedía adentro, lo único que escuchaba eran algunos murmullos a los lejos. Me colé por el lateral del local y descubrí una pequeña ventana abierta que daba al interior. Subí a un pequeño banco ubicado bajo la ventana y fui asomándome poco a poco procurando no ser descubierta y pudiendo escuchar con más claridad los murmullos.
    
    - Gracias por abrirme tan tarde Dami! Que cabeza la mía! Me olvidé de comprar la carne para mañana – dijo Susana en una actuación muy mala y poniendo voz provocadora
    
    - No hay ...
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