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Matrimonio convencional (III)
Fecha: 20/11/2023, Categorías: Confesiones Autor: Ginjm, Fuente: CuentoRelatos
... muy en un segundo plano. Cuando llegamos a la cafetería nos sentamos en la terraza, no era una calle abierta al tráfico de coches por lo que permitía mejor la conversación, mantuvimos el orden, Bea en medio y nosotros dos sentados a su derecha e izquierda. La mesa redonda, pequeña, si acercábamos las sillas nos tocaríamos con las rodillas, sobre todo Don Cosme, más alto y fornido. La conversación fluía. -A riesgo de ser indiscreta, ¿cómo está Elvira?, hace tiempo que no la veo, desde antes incluso de…bueno, aquella noche. -No eres indiscreta, no te preocupes. Elvira lleva tiempo con ataques de ansiedad, no salía mucho, ahora está en casa de su hermana, vive en la costa valenciana, la brisa del mar y los paseos por la playa obran milagros en ella. Lo de aquella noche no fue más que un malentendido que no quiso provocar, como sabes es muy discreta, nunca quiso llamar la atención, menos por éste motivo. -Vaya, siento que lo esté pasado tan mal, es muy buena mujer, le tengo mucho aprecio. -Te agradezco el interés, le transmitiré tu preocupación cuando hable con ella. Don Cosme en un gesto que pareció natural, colocó su mano izquierda en la rodilla, movió la pierna y rozó la cara externa del muslo de Bea, la dejó ahí, inmóvil, supongo que esperando alguna reacción por parte de mi mujer. Ella tuvo que notarlo pero no cambió de postura. La conversación continuaba como si nada, se me ocurrió que podía jugar un poco. -Ahora que estás solo, ¿cómo llevas lo de ...
... las comidas? -La mayoría de las veces como fuera, cuando no, vienen a traérmela y los fines de semana…me las apaño yo solo ¡Qué le vamos a hacer! Jajaja -Bea hace unas comidas espectaculares (dicho así parecía otra cosa jeje, fue intencionado), la cocina no es lo mío, yo tengo más mano para otras cosas jajaja -Normal, cada cual lo suyo jajaja, aunque estoy seguro que Bea tiene otras muchas… habilidades. Bea, sonrojada, agachó la cabeza dando vueltas a la cucharilla del café, el dorso de la mano de Don Cosme seguía rozándose con la pierna de mi mujer, se movía suave, casi imperceptiblemente. -La cocina no se me da mal, dijo Bea, tendrás que venir un día a casa, estás invitado, el viernes sería un buen día, a cenar, así no tendremos que estar pensando en madrugar al día siguiente. -Vaya, Eres, sois, muy amables, no puedo rechazar una invitación así, acepto siempre que me permitáis invitaros otra noche. Su mano se apoyó directamente en la rodilla de Bea y la dejó ahí unos segundos. La mirada de Don Cosme se quedó fija en Bea, ella agachó la mirada, me apresuré a responder –Nos parece bien ¿Verdad, cariño? -S… Si, claro, como queráis, respondió sin levantar la cabeza. De vuelta a casa, ya casi anocheciendo caminamos entablando distintas conversaciones de variados temas, Bea siempre en medio, Don Cosme se mostró como un magnífico conversador, cuando podía no desperdiciaba la ocasión, se acercaba a Bea y la rozaba, mi mujer había perdido parte de su ...