1. Matrimonio convencional (III)


    Fecha: 20/11/2023, Categorías: Confesiones Autor: Ginjm, Fuente: CuentoRelatos

    ... locuacidad, parecía una niña buena que no había roto nunca un plato, no rechazó en ningún momento los roces de Don Cosme.
    
    Entramos en el ascensor, como el edificio es antiguo, el estrecho hueco de las escaleras es lo que sirvió para adaptar el ascensor, es de esos que son pequeños, tirando a claustrofóbicos. Con el pretexto de que Don Cosme saldría después entró antes y se situó pegando la espalda al fondo, Bea se situó delante de él para dejarme paso a mí, entre Don Cosme y Bea apenas habría unos centímetros, dejé que fuera Don Cosme el que pulsara los pisos de destino, la ingle de Don Cosme se pegó, literalmente, a la parte baja de la espalda de mi mujer por aquello de la diferencia de estatura) a la vez que pasaba su brazo por encima de su hombro, enlenteciendo el movimiento de la pulsación de los botones, Bea fijó la vista al frente, los ojos parecían salirse de sus órbitas. Lentamente se cerraron las puertas.
    
    -Disculpa, Bea, este ascensor es realmente pequeño, espero no molestarte, dijo Don Cosme.
    
    -No tienes de qué disculparte, no me molestas, más lo siento por ti, parece que esto se te queda pequeño.
    
    -Por eso no te preocupes, me amoldo a todas las situaciones y tamaños, respondió. Su mano izquierda acarició suavemente la nalga y cadera de mi mujer, ¡Joder!, la estaba tocando en mi propia cara. Pude notar una punzada de celos y morbo, mi polla reaccionó, se me estaba poniendo dura.
    
    -No habíamos tenido la oportunidad de charlar tanto tiempo hasta hoy, te ...
    ... tenía por una persona… no sé… rígida, dijo Bea con tono simpático jajaja.
    
    -Puedo serlo, te aseguro que en ocasiones no es fácil hacerme perder esa rigidez, tu marido puede dar fe de ello ¿No es cierto, Andrés?, dijo mirando hacia mí con su mano acariciando sutilmente la nalga de mi mujer, Bea estaba quieta como un palo, giró la cabeza y me miró fijamente a los ojos.
    
    -Doy fe, no te lo creerías, dije devolviéndole la mirada a Bea.
    
    -Vaya, vaya, sorpresas te da la vida.
    
    El ascensor llegó a nuestra planta, mi mujer y yo salimos, nos volvimos hacia él para despedirnos, Don Cosme estaba inmóvil, no hizo ademán alguno, ni de taparse la tremenda erección que tenía, la polla se le marcaba escandalosamente en el pantalón, una pequeña mancha húmeda había traspasado y se había hecho visible. Bea disimuló, pero no apartó la mirada de semejante bulto, estoy seguro que confirmando lo que ya notó dentro del ascensor. Entramos en nuestra casa.
    
    -Andrés… ¿Qué opinión tienes de Cosme? Parece un hombre muy atento y simpático.
    
    -Es una persona seria, discreta, no se mete en la vida de nadie, fiable, de los que se pueden tener como amigos.
    
    -Ése hombre me intriga, por un lado parece serio, recto, por otro es atento y hasta cariñoso, tiene una voz profunda y cálida, muy masculina, creo que su rigidez es una fachada.
    
    -Me alegro que te caiga bien, parece claro que tu si le gustas, no ha perdido ocasión de mirarte de arriba abajo, le he visto especialmente atento contigo, normal, con ...
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