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No hay como tener dinero
Fecha: 27/11/2023, Categorías: Gays Autor: Edu97, Fuente: CuentoRelatos
... salido por ella son los que no han superado esa primera fase. Puede parecer de mala gente, pero me alegré que quedara tan poca gente. Las probabilidades de ser uno de los seleccionados se habían ampliado en gran medida. -¿Y qué os han dicho los de la segunda fase? -Pues a mí me han dicho que tenía muy buen cuerpo, pero que la morfología de mi cara no se adecuaba demasiado bien a la máscara. Me quedaba bastante desproporcionada y se me caía.- Me dijo Arnau. -A mí me han dicho que el trasero lo tenía un poco plano y que podía ser un hándicap para que me seleccionasen. Que el contratante buscaba a gente bien trabajada tanto por delante como por detrás. Y mira que me mato a hacer sentadillas… pero bueno. Ya veremos- Dijo Max No quise darles detalles de lo bien que me había ido para no caldear el ambiente ni desanimar a ninguno de mis compañeros. Les conté lo incómodo que me había sentido al tener que desnudarme delante de ellos sin aviso previo (cosa en la que parecíamos estar todos de acuerdo), pero que a simple vista les había gustado. De un momento a otro salió Claude, el seleccionador, con una carpeta en la mano. -Primero de todo, gracias a todos por participar. Ha sido una decisión bastante complicada de tomar pero finalmente, a continuación, iré mencionando los nombres de los 6 seleccionados. Si no sois uno de ellos, agradecería que os marcharais. Gracias. Claude empezó a dar los nombres y…, después de dar 3, dijo el mío. Me inundó una felicidad ...
... suprema. 800€ por 6 horas de trabajo. Que chollo pensé. Desgraciadamente ninguno de mis compañeros fue seleccionado. Se despidieron de mí con un abrazo, me dieron la enhorabuena y me dijeron que me esperaban fuera. A partir de ahí. Una vez estábamos solo los seleccionados, se nos hizo pasar por una mesa para firmar el contrato, nos llevaron a unos vestuarios individuales y se nos pidió que nos quedáramos de nuevo en calzoncillos. Una vez me hube quitado la ropa, entró un hombre con un metro y empezó a tomarme las medidas del cuerpo, incluidas las de la cara, las del culo e incluso las del bulto del paquete. Ya después de eso me pude ir a casa. A los cuatro días recibí en casa un paquete certificado con el nombre de la agencia. Suscitó mucha curiosidad entre mis compañeros de piso, por lo que tuve que abrirla delante de ellos (en parte también me sentía obligado a compartir ese momento por solidaridad, ya que me daba pena que ninguno de ellos hubiese podido conseguirlo como yo). Entregado en una caja de cartón dura, de color negro y letras doradas. Al abrirla lo primero que destacó de entre las demás cosas fue una caja de madera oscura. A su lado estaban las prendas de ropa del atuendo, pero mi atención estaba ya puesta en esa caja. Al abrirla pudimos ver la máscara, igual a la que nos habían enseñado en la entrevista pero con unos acabados claramente diferentes. La mitad de la máscara estaba hecha de una madera negra, de textura seca y con vetas grises y la otra mitad ...