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No hay como tener dinero
Fecha: 27/11/2023, Categorías: Gays Autor: Edu97, Fuente: CuentoRelatos
... necesario?- Nos preguntamos todos. Uno de los franceses dedujo que los invitados llevarían máscaras mucho más lujosas y que, para no despuntar, el anfitrión había decidido estirarse y darnos un atuendo un poco más exclusivo. Finalmente llegó el autobús. Durante el trayecto, de aproximadamente unas 2 horas, estuve con los auriculares puestos y mirando la carretera. Los demás hablaban con sus compañeros de asiento, pero el mío (el ucraniano) no parecía querer entablar conversación. Llegamos a una finca gigantesca escondida entre bosques. En el centro cruzamos un camino ancho con adoquines de piedra y con unos jardines espectacularmente cuidados en ambos lados. Al final del camino, una mansión imponente se levantaba sobre una escalinata de piedra blanca vestida con una alfombra roja carmesí. El autobús se paró justo frente a ella invitándonos a bajar, tomar el equipaje y comenzar el ascenso hasta la puerta central, que se encontraba abierta de par en par. Nada más cruzar el umbral de la puerta, al fondo del ancho recibidor, apareció Mar (la chica de la entrevista) con un cuaderno en la mano y haciendo gestos acelerados con las manos para que nos apresuráramos y la siguiéramos. No sé cuántas puertas pudimos llegar a cruzar, pero esa casa era un auténtico laberinto. Finalmente accedimos a una estancia que habían habilitado como vestuario, añadiendo en un lado cortinas para cambiarnos y taquillas donde dejar nuestras cosas. En el otro lado esperaban unas estilistas ...
... para acabar de peinarnos y darnos algunos retoques de maquillaje. Mar parecía nerviosa y preocupada por el tiempo. Fue poner un pie en esa habitación y ella nos empujó a cada uno a un vestidor distinto para que nos apresuráramos a cambiarnos. -Tienes 3 minutos- me dijo cerrando la cortina para darme intimidad. Me desnudé, me puse la camiseta y cuando ya estaba subiéndome los calzoncillos fue cuando Mar nos llamó para que saliéramos. Nunca unos calzoncillos me habían sentado mejor; se adaptaban perfectamente a mis nalgas y mi pene y escroto quedaban perfectamente sujetos sin ejercer mucha presión pero a la vez perfilando el bulto para que se viera bien relleno. -Tobi, tú aquí. Coge también la máscara.- Me dijo Mar señalando una de las sillas nada más abrí la cortina. Me senté y dos estilistas se acercaron para empezar su trabajo. Una de ellas empezó por el cabello peinándolo hacia un lado, levantándolo con el secador y dándole laca para generar volumen. Mientras, la otra, empezó a maquillar ligeramente mi cara hasta dejarme tintando alrededor de los ojos con el mismo color negro y dorado de la máscara. Para acabar, yendo con mucho cuidado de no estropear el trabajo que habían hecho anteriormente, las dos me pusieron la máscara ocultando el elástico entre mis cabellos rubios. Hasta en el color del elástico habían pensado para que se camuflase bien. -Muy bien chicos. A partir de ahora ya no os podéis quitar las máscaras. Si necesitáis beber en algún momento, ...