1. Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (8)


    Fecha: 04/12/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... la mañana se había levantado más o menos vital, ahora empezaba a ver las consecuencias de sus actos.
    
    Mientras más kilómetros pasaban, más claro veía que aquello iba a traer cola y que al menos estarían un tiempo “raros”. Habían traspasado una barrera infranqueable, no solo porque Mari engañara a su marido, sino porque dicho amante era nada más y nada menos que su hijo.
    
    Debían asumir demasiadas cosas, un día de placer quizá podría desembocar en terribles consecuencias, Sergio se hizo la pregunta clave “¿ha valido la pena?”. No sabía si podía contestar esa pregunta, al menos el rostro de su madre le decía que no, sin embargo el tiempo arreglaría la situación y quizá, podrían tener una relación normal. Por el momento no pensaba en volver a repetirlo, solo su curioso amigo de entre las piernas se alegraba de vez en cuando.
    
    No obstante a mitad de viaje, el infierno se hizo presente. La pesadez de conducir en tensión, junto con alguien que se resigna incluso a mirarte era una losa que le estaba comiendo por dentro. “No hablemos de eso, ¿vale? Pero tengo que hablar de algo o me muero”.
    
    Antes de comentar algo carraspeó su garganta, primero por destensarla para hablar después de tanto tiempo y luego para llamar la atención de Mari.
    
    Esta que seguía con la cabeza en el cristal de la ventanilla, mirando el paisaje a la vez que su frente temblaba por las vibraciones del coche, no paraba de pensar en lo mismo. Su mente le decía lo odiosa que era, había tenido sexo con su ...
    ... hijo, algo totalmente inmoral y horrible para la sociedad. Sin embargo, ella no lo veía tan… tan… malo.
    
    Sí, engañó a su marido y con el último hombre en la tierra con quien debería hacerlo, pero las sensaciones no habían sido malas, todo lo contrario. Todavía notaba ese picor, el momento del gran clímax que le había revuelto cada uno de los nervios que tenía en el cuerpo. La sensación de tocar el cielo, de sentirse dichosa, aquello no era horrible.
    
    Algo le sacó de sus pensamientos, dejándola con la película de su mente detenida en el instante que Sergio se colocaba detrás de ella para insertársela. Miró hacia su izquierda, su hijo había carraspeado y sus ojos estaban fijos en ella.
    
    Le gustaba que la mirase, no como le gustó lo de la noche, sino como madre, su mirada inspiraba amor. ¿Cómo era posible que sintiera dos cosas tan opuestas? Por un lado un asco terrible hacia su persona por haber llegado a tal punto y por otro lado un amor incalculable hacia su hijo.
    
    —Estuvo bien la función.
    
    Mari clavó sus ojos en él por primera vez en el día, “al menos ha tenido el valor de hablar, yo ni eso” se dijo viendo el bello rostro de su jovencito. Sergio seguía con la vista puesta en su madre, quizá rogándole mentalmente que le contestase y dejase esa tensión a un lado. Poniendo en serio peligro su vida, no viró la cabeza hasta escuchar alguna palabra salir de la boca de su madre, la que fuera.
    
    —Hijo, —Mari al fin se decidió— ahora no estoy con la cabeza para hablar, sé que ...
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