-
Tropezando con la misma piedra (capítulo diecisiete)
Fecha: 09/12/2023, Categorías: Gays Autor: osazo21, Fuente: CuentoRelatos
... ¿Volvemos? Le dije que sí, que lo quería igual, nos besamos como colegiales, con pasión. Así nos encontró William cuando regresó, se acercó a la cama para vernos. Claro que ya se le había parado al entrar. - ¡Coño, me alegro que hayan resuelto el problema! - ¡Gracias a ti, brother! - le dijo Coque. - ¡Y ahora encuérate y ven a singar! Después me murmuró al oído que sabía que William había sido el primero y que no había problemas, que era gozar y pasar página. No pasó ni un minuto cuando ya me estaba dando pinga por la boca mientras Coque retomaba fuerzas por detrás. Empezaron a turnarse para singarme, yo bien dueño de la situación porque estaba recibiendo mucha pinga de los dos machos de mi vida. William que me había iniciado y enseñado mucho, sobre todo a gozar y dar goce; Coque que me había conquistado para sí con su amor y ternura, y claro con su pinga y su manera de singar. William se vino primero, paso otro rato para que Coque lo hiciera. Allí quedamos agotados los tres. Ya en la calle y rumbo a casa de Coque, me dijo. -- ¡Quiero que todos sepan que eres mi gente! Yo te quiero y si un día hacemos un trío o una orgía, yo siempre seré tu gente, tu marido. ¿Está claro? ¡Sí, papo, sí! - Me gusta ver como alguien te singa, hoy viendo a William dando pinga y tú gozando, uf, se me para de pensarlo. - William tiene mucha calle... -Si te cuento que cuando lo conocí, quiso singarme, pero tú sabes que no me va dar el culo y a él tampoco..., fue en una ...
... fiesta y él estaba. Allí alguien sacó a relucir tu nombre y William me habló de ti y yo de lo nuestro. ¿Sabrás? Enseguida me dijo que nos ayudaría a volver pero que tenía que prometerle que cuidaría de ti. Llegamos a su casa, la hermana después de besarme me recriminó lo que había hecho. Al parecer todos estaban al tanto de los sucesos porque me dijo que el hermano de Coque era un envidioso. Ya en el cuarto nos desnudamos y nos quedamos en la cama, lo besé con cariño porque muy aparte de todo, me seguía gustando. Acaricié su pinga con cariño. - ¡Dime que la extrañabas! - ¡Sí, papi, sí, sabes de sobra que la extrañé mucho! Me atrajo hacia sí, me abrazó, me hizo acostarme a su lado bocabajo y empezó a acariciar mis nalgas, mi ojete recién singado por William y por él. Se me escapó un poco de semen que corrió hacia los huevos. - ¡Hum, mami, pero si lo tienes lleno de leche todavía! No te preocupes, que yo ahora te voy a dar más leche. Se subió encima de mí y metió su pinga sin usar lubricante ni saliva, pero como estaba bien lubricado y con la leche de ellos, la pinga entró fácil. Estuvimos singando mucho tiempo, no podría decir cuánto tiempo. Singábamos simplemente por singar porque no intentábamos venirnos o terminar, un sexo pasional sin fin. Después nos quedamos dormidos, cansados y felices. Por la mañana nos despertamos a eso de las nueve, él se metió en la ducha porque tenía que ir a trabajar. Antes me dijo. - ¡Mami, saca del congelador un plástico y ...