1. Tropezando con la misma piedra (capítulo diecisiete)


    Fecha: 09/12/2023, Categorías: Gays Autor: osazo21, Fuente: CuentoRelatos

    ... ¡Claro que con el pelmiso de tu marió!
    
    - Estamos aquí pa´eso..., a mi gente le gusta mucho la pinga y yo quiero tenerlo contento y servido. - terció Coque pasándome el brazo por los hombros.
    
    -¿De verdá que te gustan los pingones?- me preguntó Luis acercándose y cogiendo mi mentón.- Me he enterao que ese culo traga cantidá...
    
    - ¿Sabes para que tengo mi culo? - le pregunté cogiendo su pinga por encima del pantalón.
    
    -¡Cojones, este tiene madera! - bromeó Luis.
    
    Pasamos a la casa, en una mesa había botellas de ron, limonada y cosas de picar. Los muebles, dos sofás y un sillón dispuestos alrededor de un colchón que estaba forrado con un nailon negro. Coque sacó de la bolsa que llevaba unos tubos de lubricante y uno de lidocaína. El Caballo me indicó dónde estaba el baño, lo tenía todo preparado para que me limpiara bien. Luis me trajo de la cocina agua tibia y la echó en el jarro para lavativa, la manguerita estaba ya puesta así como la punta. Sabía qué hacer y me puse en ello, sin prestar mucha atención de que Luis se había quedado mirando, hice todo, me puse dos lavativas y comprobé que estaba bien limpio. Al rato me silbó para que lo mirara, estaba en la puerta y la pinga se le marcaba por debajo del pantalón, enorme, gorda. Se la acariciaba con suavidad, se mordía el labio inferior. Coque apareció a su lado, me hizo un giño y se volvió a ir para la sala, era un gesto cómplice como dándome luz verde o dándosela a Luis.
    
    Se me acercó y quedó plantado delante ...
    ... de mí, yo estaba sentado en la taza, después de haberme puesto la lavativa. Lo tenía delante, cerca, con las manos en jarras en la cintura, moviendo un poco sus caderas hacia delante y atrás, como si ensartara algo con su pinga que quería salirse del pantalón. Nos miramos en silencio, me sonrió y me hizo una seña, un giño, con los ojos indicándome lo que quería que hiciera. Empecé a desabrochar la hebilla del cinto, chasqueando la lengua me dijo que lo mirara. Así lo hice, palpaba con mis manos, buscando en su pantalón y calzoncillo para sacar su pinga que salía sola. Mirando a Luis me metí en la boca lo que pude de su pinga, él cerró los ojos de placer, le gustaba. Me costaba algo de trabajo, no era fácil, olía a sudor pero no era desagradable, era un olor a macho duro. No tuve que mamar mucho, porque con un movimiento brusco, me alzó, me hizo girar y ofrecerle mi culo. Mientras se untaba lubricante, me dijo.
    
    - ¡Ponte enfrente del espejo que quiero velte la cara cuando te la vaya metiendo...!
    
    -¡Ten cuidado, macho! -le pedí.
    
    - ¡Oye, esto que tú tienes es pa´recibí pinga a trote y moche! - me dijo mientras me ponía el lubricante en el ojete. Puso su pinga y empezó metiendo despacio.- ¡Ademá!, ¿tú ere maricón o no? - yo aguantaba la respiración, tratando de no sentir dolor, él volvió a preguntarme. - ¿tú ere maricón o qué?
    
    - ¡Sí, macho, soy maricón!
    
    - ¡Pue, coge pinga, maricón! - dijo haciendo presión para meter todo su miembro de un golpe, sin parar. -me dio la ...
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