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Resaca (moral)
Fecha: 16/12/2023, Categorías: Incesto Autor: Maligno, Fuente: CuentoRelatos
... las piernas y disimuladamente deja rozar su pene intrépido en tu muslo alto. -apagamos la luz? Repone cuando deciden por una te tipo comedia romántica. -yo la apago. Responde y se levanta para abrir el interruptor de la corriente y cerrar un poco mas las cortinas. A este punto tu solo lo puedes ver como el semental que deseas entre las piernas, sin perder detalle de sus muslos cuando se tensan al caminar y la forma de su torso joven y familiar, agradable y sexy que tiene tu chico. Él sabe que lo miras y con toda intención no se oculta para ti, está convencido de que disfrutas la vista tanto como él te ha disfrutado en casa algunas veces y que de igual manera le has dejado verte. El bulto de su pene no escapa a la vista, te das cuenta sin dudarlo que no está en su estado natural. Vamos a ver es tu hijo y miles de veces viste su pene en todas sus formas, pero esa mañana te das cuenta que no tienes idea de cómo es la corpulencia de su miembro, porque ahora si está listo para poder ofrecer placer a una mujer. Esta vez cuando vuelve la comodidad es aún mejor. Te has quedado semi sentada sobre el respaldar de la cama mientras él te abraza por la cintura y pone la cabeza en tu pecho y te rodea con una pierna. Como si lo hubieran planeado, ambos se acomodaron así sin necesidad de palabras o gestos de algún tipo. Solo se compenetraron en esa cama los dos para ver una película de a quién le importa. Las escenas son borrosas para ambos como si no pasara nada pero ...
... ninguno quita la mirada de la pantalla. Ambos embelesados con lo caliente que se les ponen los cuerpos y los puntos que se estrujan el uno al otro. Lo suave de tus pechos en su cara y lo fuerte de sus brazos en tu vientre, el peso de su cuerpo que te hace sentir a su merced. Ambos se mueven milimétricamente para acariciar al otro pero sin que quede en evidencia porque ninguno quiere dar el primer paso. Ninguno quiere cargar con la culpa de haber intentado seducir al otro. Pero llevas las de perder por tu posición, tu pecho está expuesto a él y nota tus latidos en su cara. Es tan detallista que alcanza a notar como tus pechos se te esponjaron cunado sentiste su rostro en ti. Nota tus pezones y las alzas cuando respiras así. Además, tienes un brazo libre y el no así que en todo caso, la primera caricia debería salir de tu propia iniciativa. Pero no, es él quien toma la decisión de consentir tu costado poniendo su mano cálida en las costillas debajo de la ropa y acariciarte suave bajo la colcha. Es un poco atrevida su jugada, pero se inmuta gallardamente al abrir su mano en tu costado, a pocos dedos de la base de tus senos. David no quita la mirada de la mejor película de la historia mientras tu finges cosquillas en vez de aceptar el subidón que te dio su mano tomándote como suya. Pero al igual que el no pierdes detalle en la pantalla. El sentimiento de culpa te invade por no responder a sus caricias y lo que alcanzas a responder es acariciar su cabello entre tus ...