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Resaca (moral)
Fecha: 16/12/2023, Categorías: Incesto Autor: Maligno, Fuente: CuentoRelatos
... dedos. Para tu sorpresa, el tacto de sus pelos en la mano te resulta placentero. Todo tu cuerpo está en super alerta de cualquier contacto con David y no distingue si tú lo tocas o él te toca a ti. Por varios minutos están así jugando a quererse mucho como madre e hijo, pero ambos desean saber hasta donde se puede llegar con esas intensiones insanas. Nuevamente las pautas las dicta David que con sutileza magistral pode debajo de tus piernas una de las suya dejándote casi sentada sobre el solo que permaneciendo acostados. Hábilmente aprieta tu muslo con sus dos piernas del lado en que esta y sin remedio confirma lo que lo atormentaba y que no sabía como revelar. Tu respiración se profundiza como un suspiro ahogado entre poses no tan populares como placenteras. Estira las piernas aun apretando la tuya como si se estirara y alcanza a acariciarte con sus pies, pero lo que verdaderamente planea es estimularse con tu muslo. No tiene idea de lo alerta que esta tu piel a cualquier caricia y su pene apastado al costado hace que levante la cadera involuntariamente. Como si fuera una reacción de tus instintos de reproductivos. Tus caricias no se detienen pero cambian, tu mano le acaricia el rostro amorosamente notando cada rasgo memorizado en tu cabeza. Cada pliegue de su rostro lo conoces a la perfección pero ahora no estas comprobándolo, solo estas devolviéndole el amor que el manifiesta. Esta oscuro y la realidad se ve menos, aun debajo de la colcha que parece un ...
... sauna por los cuerpos de ambos. Y algo pasa. Las caricias de David no son solo ir y venir en tu piel, ahora el ejecuta tactos profundos en tu costado, marcando sus dedos en tu piel de menos a mas. La posición de sus manos también varia y se acerca mas a tu vientre justo debajo de los senos, donde es mas cómodo para el acariciar. Pero esa mano inapropiada va cargada de ganas que cualquier mujer detectaría aunque fuera en el abdomen de una madre. David se luce con esas caricias, hacen que en realidad la humedad que le había provocado el otro hombre parezca una sequía absoluta. Puedes notar como lubricas a caudales como si esperaras una follada de bestia. Hace mucho que no te sentías así de húmeda y estas convencida que no solo es por el hombre que te hace sentir eso sino por lo prohibido que resulta que ese chico te tome a su gusto y placer. Tu pierna libre se abre descaradamente bajo la colcha sin pronunciar ni una palabra. Ello sabe y tú también. Pero ninguno deja la pantalla como si eso escondiera lo que pasa bajo la colcha. Tus caricias se centran en masajearle la cabeza como si fuera un niño pequeño en tu regazo y los de él como si tu fueras más pequeña y no fueras su madre. La resaca se ha olvidado y la sangre fluye por todo el con energía y emoción, represada de sopetón en su miembro al sentir que abres la pierna descaradamente pero como si alguien los estuviera observando y ambos disimularan para que nadie se entere de que esas caricias incestuosas los ...