1. La cabaña (Día 2): Nuevos inquilinos


    Fecha: 25/12/2023, Categorías: Incesto Autor: eedwon, Fuente: CuentoRelatos

    Lo último suscitado con mi cuñada y sobrina durante la madrugada me había dejado exhausto, sentí haber dormido demasiado durante esa noche, pero gracias a mi adorable esposa tuve un despertar de lo lindo.
    
    Esa mañana, Adri se encargó de despertarme como pocas veces lo ha hecho. Pude sentir cómo alguien bajaba mi bóxer para aprisionar con su mano mi pene que, por un momento, pensé que se trataba de un sueño, sin embargo, al entre abrir mis ojos pude ver la silueta de mi esposa, quien con gusto estaba observando mi pene.
    
    - Buenos días, ¿se te perdió algo? – le pregunté
    
    - Sí, este hermoso pedazo de carne. No lo sé, como que lo veo diferente, más carnudo, más grande, más… apetitoso – todo esto lo decía mientras me apretaba y pajeaba de a poco.
    
    - Pues sigue siendo el mismo desde que me conoces.
    
    - No lo sé, le noto algo distinto, ¿o será acaso su sabor? – comenzando a dar lamidas a mi verga para después introducirse la punta en mi boca.
    
    - Espera amor, que la puerta está abierta y puede alguien subir y verte.
    
    - No te preocupes, mi hermana y su hija están preparando el desayuno y yo vine a darte los buenos días – continuando ahora a metérselo más y más, ensalivándolo y comenzando a masturbarme.
    
    - Espera Adri… mmm… que rico… pero… espera, mejor dejémoslo para más al rato…
    
    - ¿Y dejarte así de duro como en la noche?, no mi rey, quiero compensarte por haberte dejado así.
    
    - No corazón, mira, mejor vamos a desayunar y después nos escapamos y lo hacemos como ...
    ... solemos hacerlo, ¿vale?
    
    - Ya qué, si no quieres no te voy a obligar – diciendo esto dejó de hacer lo que me hacía, saliendo de la habitación con cara de enojo.
    
    Me dirigí al baño, me duché y bajé a desayunar, encontrando a Adri sentada en el comedor, quien al yo sentarme a lado de ella, se paró y se dirigió a la cocina a ayudar con los preparativos, sin siquiera voltear a verme, definitivamente estaba enojada, pero por el momento no podía hacer nada, ya encontraría la manera de contentarla.
    
    Mari se acercó al comedor para colocar los vasos y platos. A diferencia de mi esposa, Mari se veía radiante, con un estado de ánimo de lo mejor, llevaba puesta una playera amarilla con cuello en V, mostrando el nacimiento de sus senos y sin llevar sostén, mientras que en la parte de abajo llevaba una falda color verde de vuelo amplio, descalza y con una cola de caballo.
    
    - Hola guapo – me dijo con voz baja – creo que tu mujercita no está de buen humor, ¿pues qué le hiciste?
    
    - Digamos que me negué a un ofrecimiento de ella.
    
    - Cómo así, ¿pues de qué se trataba?, digo, si se puede saber.
    
    Yo haciéndole un ademan con mis manos ella entendió bien a lo que me refería.
    
    - Qué pena por ella, de lo que se perdió anoche, lo bueno que nosotras supimos cómo atenderte.
    
    En eso se acercó Betsy, vestida con una blusa blanca escotada que por los costados era abierta y que fácilmente se podían ver sus senos al natural, le llegaba hasta la mitad de sus piernas, traía el desayuno para ...
«1234...8»