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Lo que deja la mitología
Fecha: 12/01/2024, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos
... la tribu o colectividad, que en su gran mayoría son familiares. -No me respondiste todavía la primer pregunta… ¿es un deseo tuyo reprimido? Por eso lees sobre el tema. -No sé, tal vez inconscientemente lo sea. -Otra pregunta, vos me ¿querés o me amas? -Son dos cosas distintas, querer se puede querer… ropa, un auto, un té, por eso, no te quiero, te amo, y con todo el corazón hermanita. Me quede absorto con su reacción, se acercó, me abrazo, muy lentamente, los tibios labios se encontraron, no atine hacer nada, solo sorprenderme y temblar, los míos, permanecían cerrados mientras su lengua trataba flanquearlos para encontrarse con la mía, ella, estaba mandando, me tenía en su poder. Tan hermosamente seductora, bella, ese beso intenso fue doblegando mi resistencia, nuestras lenguas se encontraron por primera vez en un juego húmedo y cálido, comenzó con una respiración agitada, que por momento se entrecortaba, haciéndome saber que estaba disfrutando el momento, nuestro momento. Besándonos, fuimos, casi en cámara lenta, recostándonos en la manta que habíamos llevado, frente a frente, acariciaba su piel con mis temblorosas manos, rodeando su cuerpo llegue a su espalda y desate el corpiño de la bikini, sus hermosos y redondeados pechos, escaparon del encierro, su piel estaba erizada en cada centímetro de su cuerpo bajo la espléndida luz que nos ofrecía la luna, cómplice de nuestro encuentro. Mientras las olas rompían suavemente en la arena, trate de acompasar ...
... mis caricias al ritmo de su música cadenciosa, el olor al salitre del mar y el alcohol me hicieron desinhibir animándome a mas, toque esos pechos sensuales acariciándolos, me acerque con la boca para introducir en ella, uno a uno esos pezones ya duros por la excitación, al estar besando esos senos, duros y suaves; sin dejar de libarlos, fui recorriendo, con mis dedos, el contorno de su cuerpo buscando ubicarlos en la redondez de su trasero, para halagar su tersura. Mi otra, mano buscaba el premio mayor, contorneando la parte baja de la malla, hasta llegar a una más que empapada vagina, sentí esa humedad a través de la suave tela que la cubría. Ya totalmente entregado a disfrutar del cuerpo de mi hermana, lleve a mi boca los dedos impregnados de sus jugos, sintiendo ese sabor agridulce, ambas manos se escabulleron hacia los lados del tanga, sin prisa, delicadamente y sin pausa la deslice hacia los pies para sacarla, al tiempo que besaba su abdomen, encontrando el camino que me guio a su preciado tesoro. Me parece estar haciendo una buena labor, pues comenzó lentamente con una casi imperceptible apertura de piernas, la invitación perfecta para acceder con comodidad a disfrutar plenamente de los sabores y olores del sexo oral. Mi traviesa lengua encontró su objetivo, transitando la anatomía de esa vulva chorreante de jugos, moviéndose con pericia a sus lados e inclusive su interior, el sabor a sexo invadía mis papilas. Estaba ya extasiado, busque el clítoris, que ...