1. Mi tío, mi tía, mi primita y yo (13)


    Fecha: 12/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Después de tantas acabadas nos fuimos a bañar cada uno por su lado, calmaditos y sin fuerzas para más. Micaela se bañó primero, después yo. Cuando llegué recién bañado a la pieza ya había pasado como una hora de los últimos orgasmos.
    
    Ella estaba acostada mirando el celular, en bombachita y en tetas. Se había puesto una bombachita limpia, blanca con bordes negros, tenía las piernas un poco abiertas, y a través de la tela se adivinaba la entrada de su conchita virgen (virgen de penes, no ya de lenguas ni de dedos).
    
    Al verla así mi pija, aunque cansada y dolorida, revivió debajo del boxer. Yo también estaba en ropa interior, así que ella lo notó, y como ya venía siendo tradición después de los juegos con los tíos, me ofreció hacer el desquite final antes de dormir. “
    
    Sin lechazos en la bombacha que ya estoy bañada” me dijo sonriendo de una manera adorable, “pero si querés te la chupo o algo, si querés acabar una vez más antes de dormir”. Me encantaba esta dinámica, me encantaba haber pasado en tan poco tiempo de mis primeras pajas solitarias revolviendo sus cajones de bombachas a escondidas, a pajearme junto con ella, a hacer cosas muy chanchas con ella y los tíos y que encima me ofrezca chuparmela antes de dormir. La chica que más me gustaba en el mundo, ofrenciendose gustosa prácticamente a ser mi peterita personal para cada vez que lo necesite.
    
    Pero le dije “me parece que vos me diste varios gustos, no me dejás darte uno yo?”. “Sí” me dijo, pícara, “pero para mi ...
    ... es un gusto igual chuparte la pija”. “Bueno” dije yo, “pero quiero que te relajes un ratito y me dejes a mi. Dejame que te haga lo que estuve practicando con la tía Cele”. “Ah, dale, a ella le re gustó jaja” me dijo. “Pero sin ese lechazo que le hiciste a ella por favor, chanchito”. Me reí, y le retruqué que ese lechazo me lo había provocado ella pajeandome. “Siiii, y metiendote la lengua, que chancha, al final soy más chancha yo que nadie, pero me re gustó chuparte el culo, otro día solitos te lo voy a chupar de nuevo” me dijo tapándose los
    
    ojitos
    
    y sin dejar de sonreir.
    
    “
    
    Que hago, me saco la bombachita?”. Le dije que sí. Así acostada como estaba, levantó la cola, se la sacó y se la dejó apoyada sobre el pecho. Yo me acerqué a ella. Era la primera vez que podía ver su conchita tan de cerca y con buena luz. Era preciosa. Chiquita, rosada, cerradita, húmeda, prolijita. La olfateé un poco, y luego le apoyé los labios, como dándole un beso muy suave.
    
    Me embriagaba su olorcito a conchita. Le pasé la lengua despacio, un lenguetazo de arriba a abajo, desde el nacimiento hasta el clítoris. “Te gusta la concha, no?” me dijo. “Bueno, no tooodas las conchas, pero muchas sí. La tuya me gusta mucho”. “Se nota” me dijo. “Bueno, disfrutala, comé tranquilo chanchito, yo me relajo y cualquier cosa te aviso” y se tiró para atrás, mientras ponía sus manitos sobre mi cabeza, quizá instintivamente, quizá imitando lo que había visto cuando se la chupé a la tía Cele.
    
    “
    
    Y las ...
«1234»