-
La exótica esposa del tío Willy
Fecha: 19/01/2024, Categorías: Incesto Autor: vule69, Fuente: CuentoRelatos
... pueda ser yo quien cuente una historia… Willy: solo si cumple con dos requisitos… que sea triple x y… real… Mori: qué bandido eres, wiwi… ustedes quieren que les cuente una historia así??? –los tres asentimos en un completo e hipnótico silencio.- Mori entonces, tomó nuestro silencio como una invitación a empezar por lo que tomó su vaso y, de un tragó, lo vació solo para comenzar a contarnos una historia que desde el principio cautivó toda nuestra atención. El relato trataba de una niña de 12 años que fue vendida por su padre a un hombre de turbios negocios quien, luego de casi morir por un ataque suyo, la eligió para ser entrenada como concubina solo para él, comenzándola a usar dos años más tarde, mas solo alcanzando a disfrutarla por un año. A la muerte de su dueño, pasó a ser propiedad de uno de sus hijos, quien poseía un local nocturno, lugar donde las ofició a medias de bailarina exótica a medias de puta. Mientras hablaba, Willy no le sacó los ojos de encima. La miraba con amor, respeto y admiración y ella le devolvía lo mismo a través de sus expresivos ojos. Se puso de pie cuando el relato promediaba y tras tomar los controles remoto de la TV y el reproductor de CD; subir a 24 grados el aire acondicionado y dejar solo una pequeña lámpara como única fuente de luz, volvió a sentarse en el mismo lugar, acomodándose. La exótica y bella mujer de Willy describía en una cada vez más tronca voz y con todo detalle las escenas donde la protagonista fue sometida ...
... a las más despreciables humillaciones proferidas por clientes (casi todos adinerados) y su dueño. Vivió eso por largos cinco años hasta que un hombre bueno compró su libertad, casándose con ella y siendo feliz por siempre jamás. Cuando el cuento finalizó, estábamos todos (incluyéndola) prendidos y muy, pero muy excitados. Fue cuando iniciamos una sugerente charla que no nos permitió notar cuando Willy encendió la TV y el reproductor de CD. Mori conversaba conmigo y René, lanzando bromas acerca de los bultos que se nos notaban en el pantalón a los dos. Las chanzas iban y venían y las risas abundaban entre salud y salud. Al poco rato nos percatamos que tanto Marcelo como Willy estaban hipnotizados con la pantalla del televisor. Tal vez por eso, durante todo ese tiempo, Mori estuvo desviando la vista de tanto en tanto también. Un minuto más tarde toda nuestra atención estuvo centrada en la película. En ella se podía ver a una hermosa mujer japonesa conversando con su esposo, el cual, por diferentes razones (todas depravadas) le pedía que se acostara con otro hombre delante de él. De pronto, Mori se puso en pie para dirigirse hacia su esposo. Se ubicó detrás de él y en susurros intercambiaron unas cuantas palabras. No sé si fue coincidencia o el destino, pero ambas mujeres casi al unísono asintieron. De reojo noté cuando Mori se acercó a nosotros para sentarse en el mismo sitio entre los dos. En cuanto estuvo en medio, nos sonrió y apoyó su peso en mi torso con el ...