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La exótica esposa del tío Willy
Fecha: 19/01/2024, Categorías: Incesto Autor: vule69, Fuente: CuentoRelatos
... parece notable todo esto…pero ¿qué pasa con el beso??? Mori: jajaja… no era acaso un besito??? Yo: los intereses suben, preciosa… Mori: jajaja… -mirando a René.- tú ganas… ven por él… Entonces, René se acercó y unieron un par de veces suavemente sus labios para luego, voltear la cabeza y repetir la operación conmigo, pero cuando se alejaba tras el segundo besito, le sujeté la nuca con mi mano para fundirnos en un húmedo y sensual beso. A partir de ese instante no paramos de besarnos sino hasta que unos 3 minutos después Willy entró al baño para avisarnos que la comida estaba lista. Los tres nos reímos al ser sorprendidos. Dado que en todo el departamento hacía calor, los hombres nos sentamos a la mesa vestidos solo con pantalones cortos deportivos, gentileza del dueño de casa, en tanto Mori se calzó una polera de la NBA talla XL sin nada debajo. Lucía hermosa, exótica y delirantemente sexy con su cabello mojado, la risa a flor de piel, evidenciando lo cómoda y a gusto que se encontraba. Cenamos cerca de las 4 am. Tal vez fue el vino, la hora, el cansancio de todo un día o todo junto, pero de todos modos, cuando Willy bostezó, decidimos ir a descansar. Así, los esposos se fueron a su habitación, Marcelo a la suya y René y yo a la que estaba preparada para nosotros. Aún no amanecía cuando sentí que alguien levantaba las tapas y se ...
... acostaba a mi lado. Al abrir los ojos vi a Mori sonriendo. Con su mano acarició mi mejilla tras lo cual me besó tiernamente. Yo: hola, linda… Mori: hola, guapo… Yo: -luego de casi medio minuto mirándonos en silencio- que bella eres, Mori… no me canso de admirarte… pero… cuénteme, señora… ¿qué puedo hacer por usted??? Mori: wiwi ronca como camión y no puedo conciliar el sueño… Yo: ven… -le dije al tiempo que le daba la vuelta para quedar abrazados en cucharita. Comencé, entonces, a acariciarle el pelo, los hombros y brazos, con ternura.- duérmase, pedacito de chocolate… duérmase, que yo la cuido… -le besé la base de la cabeza.- En breve, Mori quedó profundamente dormida. Le acaricié sus sedosos cabellos por un rato más hasta que, sin darme cuenta, también me dormí. Recuerdo que esas pocas horas de sueño fueron dadoras de paz y descanso, pues al despertar, tenía a la esposa de Willy cabalgándome la verga en silencio, pero con inusitadas energías. Lo que siguió fue maravillosamente lujurioso y solo les adelantaré que ese día el único que salió de la casa fue Willy y lo hizo para ir a comprar pan. Por planes partían ese sábado, pero se quedaron hasta el lunes, días durante los cuales fui testigo y partícipe de la realización de todas mis fantasías más eróticas. Muchas gracias por leerme y será hasta la próxima, si ustedes así lo desean.