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La exótica esposa del tío Willy
Fecha: 19/01/2024, Categorías: Incesto Autor: vule69, Fuente: CuentoRelatos
... mordimos sus senos, vagina, clítoris, ano y nalgas como si aquel fuera el último día de nuestras vidas. Los quejidos que emitía la televisión se superponían a los sensuales gemidos y jadeos que Mori nos regalaba en su lujurioso trance. Yo: la chica de la historia eras tú… ¿cierto? –susurré en su oído.- Mori: qué rico lo que haces… ahhhh… No sé cuánto tiempo estuvimos así, solo sé que de pronto, Mori a grito pelado nos pedía detenernos, pues estaba a punto de irse. Evidentemente hicimos caso omiso de sus advertencias hasta que el brillante y sudado cuerpo femenino comenzó a expresar suaves convulsiones, claro síntoma de su entrada al no deseado clímax. En ese instante, introduje mis dedos corazón y anular hasta el fondo de su conchita y a pesar de sus quejas y exclamaciones en indonesio inicié de inmediato un brusco sube y baja, el que prontamente acalló las protestas, reemplazándolas por un entrecortado quejido que antecedió a un súbito y pesado silencio, solo interrumpido por potentes emanaciones de fluidos provenientes de su coño, producidos por una abundante y placentera eyaculación. Un segundo después del último chorro, introduje de nuevo mis dedos y comencé con la misma operación, con la salvedad que esta vez no me detuve al momento de eyacular. De esa manera, Mori, alcanzó a acabar 5 veces más, quedando desparramada de vientre sobre el brazo del sillón de modo que mostraba todo su dilatado coño. Sus dos orificios palpitaban. Su pequeño culo, desde ese ...
... ángulo, se veía hermosamente redondo. Ni un solo vello podía verse en su transpirado y lascivo cuerpo. Balanceaba sus caderas con majestuosa lujuria. Dio vuelta su rostro. Los ojos estaban inundados de deseo. Mori: ahora no puedes parar… Yo: solo si René no se queda mirando… Mori: dije nada de besos… no puse otro límite que recuerde… Justo antes de penetrarle el coño, levanté la vista para ver a Willy. Era la segunda vez que lo hacía desde que todo había comenzado, pero la primera en la que nuestras miradas se encontraban. Él y Marcelo estaban vestidos, pero con sus vergas libres, jalándolas con cansina calma. Con un gesto de su cabeza, Willy me instó a continuar. René, por su parte, no perdió un segundo y comenzó a follarle la boca con contenida pasión. Los ahogados quejidos de Mori atrajeron nuevamente mi atención hacia su respingado y anhelante culo, palpitaba. Posé mis manos en sus sudadas nalgas y, sin más, le propiné una suave nalgada. De inmediato batió eróticamente sus caderas. Le gustaba. Puse la punta de la verga en la entrada de su resbaladiza concha y sin obstáculo alguno, llegué de una sola y suave estocada hasta el fondo, sin alcanzar a introducirla completa, pues no quise cortarle la leche por algo que de todas formas llegaría. Una vez acomodado, comencé un lento mete y saca, dándole una nalgada justo antes de cada embestida. De un instante para el otro, la mujer del tío Willy recibía con placer una verga por su coño y otra por la boca con ...