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La exótica esposa del tío Willy
Fecha: 19/01/2024, Categorías: Incesto Autor: vule69, Fuente: CuentoRelatos
... whisky… quien me sigue??? Marcelo: y tu esposa??? Willy: qué tiene mi esposa??? Acaso te gusta??? Marcelo: no se trata de eso… Yo: Willy… tranquilo, hermano… creo que el Marce se refiere a que no queremos molestar a tu esposa con nuestra presencia… somos todos gritones y bochincheros… René: exacto… Willy: ustedes dos… ¿conocen siquiera a mi esposa? –ambos negamos con la cabeza- pues ahí está… vamos al departamento y se las presento… Yo: a lo mejor está durmiendo… Willy: es temprano… René: y si te sale una pelea con ella por esta tontera que podemos repetir mañana y para conocerla la traes contigo al bar… Willy: -tras pagar la cuenta- miren pendejos… les voy a preguntar la última vez… ¿vienen o no? En el trayecto Willy nos contó que Mori, como le decía, había sido una bailarina de cabaret en Yakarta cuando la conoció hace 7 años. Tras cinco años de interactuar con ella más allá de lo que su profesión le exigía para con un cliente, se la compró a su dueño. Luego de liberarla, se casaron. El año pasado Mori supo que por herencia era dueña de una de las grandes fortunas de una de las familias de Yakarta dueñas de la mafia del bullente Hong Kong. Viajaron. Tomaron mucho dinero a cambio de ceder su cuota de poder heredada. Y se marcharon, milagrosamente con vida. En más de una ocasión nos recalcó que si Mori nos contaba algo, nos hacíamos los de la chacra y ya. En otras palabras, no sabíamos nada. Luego de 15 minutos en taxi, llegamos al ...
... lugar. Era un lujoso edificio del barrio alto de esos con dos departamentos por planta. El ascensor nos llevó al séptimo piso, departamento A. Entramos en silencio, pues estaba todo apagado y en completo silencio. Yo: -justo antes de entrar a las penumbras del departamento.- estás seguro Willy… aún podemos arrepentirnos… René: parece que está dormida, hermano mayor… Marcelo: y si mañana a la hora del almuerzo hacemos un asado??? René: apoyo la moción… Willy: -era el único que hablaba sin bajar el volumen de su voz.- créanme cuando les digo que se arrepentirán… si se van…además, cabros, ya estamos aquí... entren y siéntanse como en su casa… Y vaya que lo hicimos. En menos de dos minutos, teníamos las luces encendidas, la música a un volumen moderadamente alto y nos encontrábamos instalados en la sala de estar sentados en sendos sofás de tres cuerpos Marcelo y Willy en uno y separados por una mesa de centro baja de madera nativa, enfrente, en otro sillón igual, René y yo. Cada uno con un vaso lleno a la mitad, jugando como niños al ludo. Nuestras risotadas podían escucharse a kilómetros de distancia. Así estuvimos jugando y bebiendo por poco más de una hora más hasta que de súbito una exóticamente hermosa mujer irrumpió en medio de nosotros. Vestía una larga y rosada bata de felpa que le tapaba desde el cuello hasta encima de sus delicados tobillos. Iba descalza. Llevaba el lacio y largo cabello negro como la noche, tomado en una cola de caballo. Su piel era ...