-
El mejor polvo de mi vida
Fecha: 21/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
... totalmente a oscuras y a pesar de estar acostumbrada a la oscuridad no lo vi llegar, la puerta sé cerró de golpe y mis tres nuevas amigas… aquellas que me llamaban gallina salieron corriendo, fue cuando note como unas manos me agarraban por detrás y como un cuerpo de hombre se pegaba en mi espalda sintiendo un pene tremendamente empalmado, las manos me agarraban las tetas apretándolas y una voz varonil y que me era demasiado familiar que me decía. - Ssshhh, no te sorprendas, no quieres esto, pues esto vas a tener, no querías polla, pues polla tendrás. No me atreví a decir nada, pensé que me iba a llevar una pequeña bronca, que realmente Jorge estaba jugando y me quería asustar, eso pensé la verdad, pero entonces note como su mano bajaba y se metía por debajo de mi falda agarrando y bajándome las bragas hasta las rodillas de un solo tirón, su boca besaba mi cuello y metía la lengua en mi oído, me estaba excitando tanto que tenía que avisarle, tenía que decirle que era yo, tenía que parar y tenía que parar ya, porque notaba como su pene rozaba el interior de mis muslos buscando la entrada de mi vagina. Su lengua me estaba volviendo loca, estaba bastante húmeda lo suficiente como para que su glande encontrará aquello que buscaba y se hundiera dentro de mí, yo seguía teniendo el pene de mi mellizo en la mano, lo apreté con mi mano y empecé a menearlo de arriba a abajo y no fui capaz, no fui capaz de que Jorge parara, no pude decirle nada, de hecho no quise… decir ...
... nada. Sentí un empujón brusco por detrás de mí y noté como Jorge metía todo ese falo duro dentro de mi vagina, un gemido agudo desgarró el silencio de la habitación cuando la sentía deslizarse tan dentro y luego, al sacarla, rozando todas las paredes vaginales dándome un pequeño respiro para volver a gemir con una nueva penetración tan fuerte que sentía como me había partido en dos y luego otra y otra, los gemidos se convirtieron en pequeños gritos a la vez que me hacía agachar mi cabeza y de forma voluntaria abriera mis piernas todo lo que las bragas me lo permitieron, el pene de Juan mi mellizo se quedó a pocos centímetros de mi boca, no los suficientes como para que desistiera a chupársela una y otra vez hasta que se puso enorme y a pesar de que mis manos acompañaban a mi boca de arriba a bajo, mi mellizo no se despertaba, estaba totalmente grogui por el alcohol, quizás mejor así, porque no podría haber explicado aquella situación, ya iba a tener que dar explicaciones a uno, pero a los dos me iba a resultar demasiado, no sabría como empezar, no sabia como explicar de porque mientras le hacia una mamada a Juan, Jorge… nuestro hermano mayor me follaba por detrás, si, nadie lo sabia salvo contadas personas, pero Jorge era nuestro hermano mayor. Entre gemido y gemido, entre pequeños gritos involuntarios que mi hermano provocaba en mí, solo pensaba en cómo iba a salir de allí sin que me viera, yo había provocado aquello, me había callado, realmente mi hermano Jorge no sabía que era ...