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Enseñándole a una chica lo rico del sexo (parte 2)
Fecha: 22/01/2024, Categorías: Confesiones Autor: El sabroseador, Fuente: CuentoRelatos
Después de aquel intercambio de sexo oral con esta joven no podía olvidar ese sabor de su vagina tan peculiar. Esa textura cremosa, de esos primeros jugos de juventud. No dejaba de pensar en ese pubis aun sin su primer depilada, con vello púbico incipiente. El recuerdo de su piel, de esa blanca piel entre sus piernas que sentía entre mis orejas cuando le hice sexo oral en esa reunión. Aun podía sentir la tibieza de sus labios y el calor de su boca cuando acercó mi verga para empezarla a mamar de una manera tan inexperta pero al mismo tiempo tan intensa y dedicada que tengo erecciones de solo pensarlo. Debía verla otra vez. Sé que ella lo deseaba tanto como yo, pero no tenía alguna idea de cómo hacerle para que sus papas la dejaran ir a mi casa o poder verla en algún lado. Un día, en una charla de amigos con sus papás salió el tema de que veían a su hija algo deprimida o triste, el chiste es que la veían con actitudes raras por lo que no sabían que hacer o como ayudarla (y fue aquí cuando vi mi oportunidad). Les comenté que si querían yo podría hablar con ella en mi calidad de terapeuta podría ayudarla o indagar qué pasaba. Sus papás hablaron con ella y acordamos una primera reunión en su casa para “conocernos” y plantear si ella estaba dispuesta a iniciar sus terapias. Estuve platicando con ella en su sala mientras sus papas esperaban en su recamara. La plática empezó de manera muy profesional. Le pregunte si se sentía deprimida o estresada por alguna razón y ella ...
... se sonrojo y me lanzo una mirada que me hizo bajar el tono de voz. Le dije que no había dejado de pensar en ella y que quería poder verla. Ella me dijo que si tenía consultorio podríamos platicar ahí con más privacidad así que esa reunión se acabó más rápido de lo que imaginaba. Acordamos sus papas y yo que la terapia no tendría costo por la amistad que teníamos. El problema que se presentaba ahora es que su mamá la acompañaría a mi consultorio y pues ahí sería difícil poder tener nuestro tan anhelado encuentro pero ya era una ganancia. Llego el día de la consulta, yo ya estaba en el consultorio cuando me avisaron que ya estaban afuera. Salí a saludar y su mama me pregunto qué cuánto duraría la sesión así que le dije que en promedio hora y media, a lo cual ella dijo que tenía que hacer unas cosas y si no tenía inconveniente en que regresara mas tarde a lo cual no tuve ninguna objeción. Ella llevaba unos mallones blancos, tenis blancos, una sudadera y una ombliguera debajo. Ya estando solos me asegure de cerrar bien la puerta exterior del consultorio y le dije que estábamos solos, pregunte que como se sentía, que me contara el por qué estaba deprimida como para haber llamado la atención de sus papás. Ella comenzó a hablar de que desde la vez que estuvimos juntos no había dejado de pensar en lo que pasó y que se había estado masturbando casi diario, que deseaba tanto poder tener sexo que no encontraba como disimular esta situación. La mire fijamente, me senté al filo ...