1. Enseñándole a una chica lo rico del sexo (parte 2)


    Fecha: 22/01/2024, Categorías: Confesiones Autor: El sabroseador, Fuente: CuentoRelatos

    ... de mi sillón y le dije que a partir de ese momento ella haría todo lo que yo le dijera para poder ayudarla a superar esta situación, pero de algo debía estar seguro y esto era de que ella estaba de acuerdo. No haríamos nada que ella no quisiera, pero era importante su cooperación para poder ayudarle en su proceso sanador. Después de contar con su consentimiento me puse de pie, le pedí que cerrara sus ojos, que haríamos un ejercicio de concentración y mientras ella se relajaba y cerraba sus ojos yo me paré y fui hacia mi escritorio, saque una venda que tenía guardada y me paré justo detrás de ella, le dije que le vendaría los ojos para tener una mayor sensibilidad de su entorno. Ya con los ojos vendados y recargada en el sillón, le hice el pelo a un lado de su cuello y pude ver como se le erizaba la piel. Empecé a acariciar su cuello con la yema de mis dedos mientras soplaba muy suave cerca de su oído, ella empezó a reír y me decía que sentía cosquillas. Le pedí que fluyera, que dejara que las cosquillas se fueran y las transformara en sensaciones de placer, las cosquillas son solo placer reprimido así que déjalas fluir.
    
    - Respira profundo cuando sientas cosquillas y saca el aire por la boca.
    
    - Está bien, pero ve más despacio por favor, estoy sintiendo muchas cosas.
    
    - Esa es la idea, y tenemos el tiempo justo, Descansa, relájate y solo disfrútalo, no pienses en nada.
    
    Le quite la sudadera y pude disfrutar de la vista, un par de tetas bien formadas ya y con unos ...
    ... pezoncitos muy duros para este momento, ya se marcaban demasiado. Era evidente que no traía bra por debajo. Comencé a besar su cuello mientras mis manos iban acariciando sus brazos, bajando desde sus hombros suavemente, rosando apenas su piel hasta llegar a sus manos, Sin dejar de recorrer su cuello con mis labios, con mi lengua, dejaba que mis manos emprendieran la travesía por su cuerpo. Deje que mis dedos recorrieran sus costados, bajando hacia su cadera, tocando sus muslos, recorriendo las partes internas de sus piernas sin llegar hacia su monte de Venus, no todavía. Seguía recorriendo su cuello cuando ella tomo mi mano y la llevo entre sus piernas y pude sentir lo mojada que estaba pero la retire, le dije que el que mandaba era yo y que ella solo debía obedecer. Solo debía concentrarse en sentir. Le pedí que no dejara que las ganas le ganaran y que disfrutara. Le dije al oído a manera de susurro que le iría quitando los mallones para que no se mojaran demasiado. Me pare frente a ella, me hinque frente al sillón y tome el mallón por ambos lados de su cadera y lo baje muy despacio. Fue maravilloso ese olor que despidió en ese momento, fue una tormenta de feromonas que casi me vuelven loco en ese instante. Tuve que hacer acopio de toda mi voluntad para no tomarla en ese momento pero mi verga ya estaba demasiado dura, me pedía, me exigía ya penetrarla pero aun no era el momento.
    
    Después de quitarle el mallón procedí a quitarle la ombliguera y quede fascinado por ese par de ...
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