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El semen del primo de mi esposo
Fecha: 26/01/2024, Categorías: Incesto Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos
Ni bien terminó el confinamiento por la Pandemia, mi esposo empezó a trabajar mucho. Pude reconectarme con mis dos amigos, a los que podía ver eventualmente. Fueron meses duros, pero ya empezaba a tener una vida sexual agradable. Los meses de enclaustramiento, sólo con el penecito de mi esposo, fueron difíciles, pero pude sobrevivir. Ni bien se pudo empezar a viajar, mi esposo me preguntó a donde quería ir. Le dije que donde fuera posible estaría bien. Me hubiese gustado ir a las playas del norte, pero era donde peor estaba la Pandemia. Finalmente, en agosto 2020 conseguimos pasajes para ir cinco días a Arequipa. Me pareció súper, había ido algunas veces y siempre me encantó como ciudad. Así que estaba muy contenta. En Arequipa nos hospedamos en un hotel a una cuadra de la Plaza de Armas. Aunque no era temporada de verano, un primo de mi esposo nos dijo para ir a pasar un día a Mollendo, donde él trabajaba y vivía. Mi esposo aceptó y fuimos, con la intención de ir y retornar el mismo día. Despertamos, desayunamos, fuimos al terminal de buses y partimos a Mollendo. Como era un día soleado y cálido (a pesar de ser invierno), me puse un vestido corto, un bikini muy conservador y una chompa ligera encima. Llegamos a medio día. El primo de mi esposo nos esperaba en el terminal. Fuimos a su departamento, donde vivía solo, dejamos las pocas cosas que habíamos llevado y nos llevó a Mejía y a un lugar de campiña, donde almorzamos en un restaurante campestre. Regresamos hacia ...
... las 3 pm a Mollendo, paseamos por el Malecón y como a las 5 pm, cuando debíamos retornar a Arequipa, le dijo a mi esposo que tenía un pisco en su departamento. Mi esposo, a pesar de no tomar mucho, por cortesía, aceptó. Fuimos al departamento y tras unas pocas copas, antes de las 7 pm, mi esposo estaba absolutamente ebrio. Yo tomé quizás la mitad que él y estaba algo mareada. El primo también estaba mareado, pero no como mi esposo. Finalmente, mi esposo se quedó dormido en el sillón. Su primo me dijo para llevarlo a la cama entre los dos. Casi arrastrándolo lo llevamos a su cama. Le saqué los zapatos y le desabroché el pantalón para que este más cómodo. En esos trances sentí más de una vez la mano del primo de mi esposo en las nalgas. Como de casualidad. La primera vez que la sentí eso pensé. Pero la segunda y tercera ya fueron claramente intencionales. No protesté pues estaba mareada y para que mentir, caliente. Regresamos a la sala y nos sentamos juntos en el sofá. Casi sin decir palabras. Me preguntó si quería tomar otra copa, le dije que no, que estaba mareada. Me ofreció una cerveza “para bajarla”. Acepté. Fue a su kitchenette, abrió la refrigeradora y sacó dos latas de cerveza. Volvió y se sentó a mi lado. Está vez más pegado, casi rozando mis piernas. Abrió mi cerveza y me la dio. Abrió la suya y propuso un brindis. Empezamos a conversar. De pronto, sentí su mano sobre mi pierna. No dije nada pues estaba caliente y quería sentir un pene más grande que el de ...