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El semen del primo de mi esposo
Fecha: 26/01/2024, Categorías: Incesto Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos
... mi esposo. Como no dije nada, subió sus manos por mis muslos. Muy rápido sentí sus dedos sobre mi bikini. Me dijo “prima, está húmeda” y buscó mis labios, le respondí. Mi esposo roncaba borracho y eso me daba tranquilidad. Mientras nos besábamos, sentí como sus dedos ponían de lado mi bikini. Sentí como separaban mis labios y entraban en mi coño muy húmedo. Sin dejar de besarlo, desabroché su correa, su pantalón, le bajé el cierre y con ayuda de su mano libre pude sacar su pene. Ya lo tenía duro y comencé a masturbarlo mientras él me masturbaba y ambos nos besábamos. Sentirlo así grande y duro en mi mano me excitó mucho. Dejé de besarlo y me incliné sobre él y comencé a mamárselo. Me encantaba su grosor y su tamaño. No era inmenso, pero era grande y un tronco perfecto, completamente recto y armonioso. Tras unos minutos de mamársela mientras el gemía y sólo repetía “primita que rico mamas”, decidí ya entregarme a él. Me levanté y sin sacarme ni el vestido ni el bikini, que seguía de costado, me senté sobre él. Sentí su pene grueso entrar en mí y comencé a disfrutar como loca. El morbo de sentir los ronquidos de mi esposo borracho me hacía disfrutar más. Sentada sobre él, yo tenía todo el control. Él no se movía, era yo la que me movía y vaya si me gustaba esa situación de ser yo quien tenga el control. Comencé a moverme con rapidez de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás, sentí venir el orgasmo y aceleré y me vine con salvajismo. Sentí como ...
... como chorreaba más sobre él. Me dieron ganas de entregarle mi cola también. Pero estaba demasiado cómoda y disfrutando en esa posición. Tuve un segundo orgasmo y tras el mismo me levanté y me senté de espaldas a él. Pensé que el mismo la empujaría por mi cola, pero no, la metió en mi coño nuevamente. Me volví a levantar y con mi mano, sin decirle nada, la acomodé en la entrada de mi cola. Entró muy fácil. Yo tenía el control absoluto. Me levantaba y me dejaba caer sobre su pene. Me sentía muy sucia sobre ese sillón y oyendo los ronquidos de mi esposo. Sentí que me llegaba un tercer orgasmo y esta vez por mi cola. Comencé a dilatar y contraer con rapidez y llegamos juntos pues mi excitación lo puso a mil también. Sentí su leche caliente llenándome la cola. Ni bien terminamos, ambos nos sentimos como culpables. Me trajo papel higiénico del baño, me limpié un poco, me acomodé el bikini y el vestido. Él se metió al baño, supongo a limpiarse. Salió y terminamos las cervezas hablando de la familia. Abrimos dos más, pero manteníamos una distancia amplia en el sofá. Terminando la segunda ronda mi esposo apareció en la sala. No nos habíamos dado cuenta que había dejado de roncar. Seguía mareado, pero ya con posibilidad de partir. Nos despedimos y volvimos a Arequipa, directo a dormir al hotel. Al día siguiente me desperté antes que mi esposo. Entré al baño y me di cuenta que había semen sobre mi bikini. Me lo cambié y lo puse en lo más profundo de mi ropa sucia.