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La carpa azul
Fecha: 31/01/2024, Categorías: Confesiones Autor: Leo211, Fuente: CuentoRelatos
Nos tomó de sorpresa que la ocupación del camping estuviera repleta, así que decidimos acampar monte adentro, a unos 2 kilómetros del sitio donde solíamos hacerlo. Conocíamos el lugar perfectamente a orillas de un riachuelo, entre pinos y sauces plantamos la carpa con mi esposa Carolina. Para sorpresa nuestra una pareja despareja corrió la misma suerte y optaron por instalarse a unos treinta metros de nosotros. Pasó lo mismos con otros incautos qué vimos pasar pero nadie permaneció en el agreste sitió. Hicimos amistad casi de inmediato con los nuevos inquilinos, Noa (43) y Laura (24) a pesar de ser de distinta generación parecían llevarse estupendamente y a juzgar por los sonidos qué huían (a toda hora) de la carpa a en el terreno sexual yo diría que más que bien. Los días transcurrieron apacibles hasta el último. Fogata mediante y algunas cervezas fueron el preámbulo de una extraña y excitante propuesta. La noche estaba fría y las mujeres reían en la hoguera, Noa me acompañó al vehículo a sacar unas fundas de bebida cola y un pack de cervezas. –Linda noche. Dije, para hablar de algo. –Linda esta tu señora. Me sorprendió el profesor de barba apurando el sorbo de cebada qué empino de la lata. –¿Te gusta?... Pregunte perplejo. –Me encanta. Aseguró. Hundiéndole la mirada a unos 80 metros de distancia. Carolina tiene el cabello negro azabache, los 42 recién cumplidos le sentaban de maravilla a pesar de algunas libras de más las caderas gruesas y firmes la hacían ...
... poseer una presencia sublime. –Mejor llevamos la bebida. Comenté nervioso. –¿ Qué pasa?... A vos Laura, no te va? Laura era una mujer hermosa, casi 1 metro 80, cuerpo esbelto, cintura felina de tetas chicas y piernas largas. Era una gatúbela tremendamente atractiva, pero aun así con mi esposa nunca habíamos hecho nada de aquello, aunque una vez estuvimos muy cerca de llevarlo a cabo. Cuando comenzó internet recuerdo que conocimos una pareja y nosotros teníamos la tentación de probar una situación diferente, pero nos dimos cuenta que eran unos chantas. No eran ni pareja, en fin. No pasó nada con ellos pero ahora era diferente. Era algo tangible en medio de la nada, eran personas agradables y sobre todo Laura era un caramelo esquisto, eso si yo no creía que mi esposa aceptará tamaña propuesta. –Carolina no se prende. La conozco. Asegure. – A ver, con la Lau no hay problema. No seamos tan directos y listo. –¿ Como seria eso? Pregunte intrigado. Rasco su barba y lo soltó. –¿Nunca cogiste dormitando?... Salis de la carpa para mear a las tres de la madrugada, yo hago lo mismo. Vos vas para mi carpa y te encargas de Laura y yo me ocupo de tu señora. –Ella se dará cuenta de inmediato qué no soy yo. –Lo sé. Dijo el profesor de geografía. Y continuó –Tu crees que le importe? Yo creo que va a seguir el juego, igual que todos. Me dejó turbado la propuesta del alto sujeto qué follaría a mi mujer esa noche con todas sus fuerzas. La velada transcurrió normal, si ...