1. La que no es puta no disfruta (madre e hija más compañía)


    Fecha: 05/02/2024, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos

    ¿Cómo descubrí que hay otras forma de sexo? De la forma más loca y con las personas que menos lo esperaba.
    
    Viuda hace dos años, con cincuenta primaveras en mi haber, criada en el seno de una familia ultra conservadora y religiosa profesante.
    
    Mi difunto compañero, también creyente, impuesto por mis padres; durante el periodo que duro nuestra relación hasta el día del accidente que lo arrebato de este mundo, dejándonos solos a mi hija y a mí, me hizo conocer el sexo tradicional, besitos, yo abajo boca arriba y el arriba boca abajo, penetración, bombeo, eyaculación y a dormir espalda con espalda.
    
    Hasta que aconteció lo que voy a relatar.
    
    No sabía lo que era un orgasmo, yo pensaba que las sensaciones que sentía eran verdaderos orgasmos, pero no, estaba equivocada.
    
    Mi hija, veinticinco, muy bien llevados años, enfermera recibida, siempre conversaba conmigo, pero hoy tuvimos una charla que cambiaría todo en mí.
    
    - Hola ma, buenas tardes, ¿almorzamos?
    
    - Hola mi vida, buenas tardes, te estaba esperando.
    
    Nos sentamos para almorzar, sin saber que era el preludio de lo que vendría.
    
    Al terminar.
    
    - Ma, no quiero ser impertinente, pero necesito preguntarte algo. Desde que falleció papa, no te he visto tener vida social, no salís mucho, perdiste el brillo en los ojos, ¿te puedo ayudar?
    
    - Hijita, sabes muy bien que tu padre fue todo en mi vida…
    
    - Silencio ma, bien lo dijiste, fue, el ya no está, veo que por ahí viene la cosa, sos joven, hermosa, físico ...
    ... que chicas de mi edad envidiarían, culta, buena persona. Vamos a hacer un cambio en vos, vas a descubrir un montón de cosas nuevas, yo te voy a ayudar y acompañar.
    
    - Pero hija.
    
    - Nada de peros, me baño, mientras lo hago arréglate que vamos a salir, no quiero excusas, peros ni negativas.
    
    Lo dijo tan segura de sí que no me negué, al salir del baño, estaba yo arreglada y lista.
    
    Me llevo a la peluquería para color y corte, ahí mismo me hizo maquillar y arreglar las uñas. De ahí a comprar ropa interior y algún jeans con remeras y buzos, todo a la moda actual.
    
    Al regresar a casa, comenzamos a probar la vestimenta, debo reconocer que me gustaba lo elegido.
    
    - Bueno ahora a combinar la ropa interior.
    
    No puse reparos, lo único que me dio algo de pudor eran las tangas, un cuadradito delante y un hilo por detrás.
    
    Al verme la tanga puesta las dos echamos reír, los pelos de mi pubis asomaban como los bigotes de un caballero antiguo.
    
    - No ma, eso no puede ser, acóstate que ya vengo.
    
    A su regreso venía con todo el equipo para rasurar, cosa que, sin mediar palabra hizo sacándome la tanga.
    
    Al terminar, me puso crema para suavizar, la piel.
    
    En esa instancia fue cuando puntualmente la historia comenzó a cambiar en lo que a mi vida sexual se refiere.
    
    Era todo risas, haciendo bromas sobre mi vagina.
    
    - A ver mama, abrí las piernas, abrí las piernas, abrí las piernas, abrí las piernas, abrí las piernas.
    
    - Hija no hace falta que me lo repitas tanto.
    
    - No ...
«1234...»