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La que no es puta no disfruta (madre e hija más compañía)
Fecha: 05/02/2024, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos
... un restaurante que tiene una cocina fantástica, propiedad de un amigo. Cenamos opíparamente, bien regado con unas copas de buen vino tinto que nos obsequió Ezequiel, el propietario, un hermoso hombre, de cuarenta y ocho, muy bien puestos, años, que en alguna ocasión había estado enredado con Clara (mi hija) digamos… amigos con derechos. Nos quedamos los tres hablando y compartiendo hasta el cierre, entre risas, postres y vino. Al echar llave a la puerta de entrada, Ezequiel ofreció llevarnos a casa, cosa que aceptamos gustosas, clara me hizo sentar en el asiento del acompañante mientras que ella fue en el trasero. Lo que duro el viaje íbamos riendo producto de anécdotas y ayudado por el exceso de alcohol, Ezequiel, no paraba de tocarme la pierna. Al llegar, Clara lo invita a tomar un último café, aceptando. Luego de otra media hora de charla, Ezequiel se despide y antes que se retire me disculpo y voy al baño, al salir el ya no estaba. - Clara, que te pareció la salida, la pasamos lindo ¿no? - Si mama, la verdad que hermoso, encima Ezequiel es maravillosa persona, muy agradable. - Si, agradable y muy buenmozo. - Esta para darle y darle. - Hay Clara, que cosas decís. - Mama, te puedo asegurar por experiencia que te puede elevar al cielo. - Bueno hija, me voy a dormir. - No mami, la noche está en pañales. Se levantó y me beso apasionadamente, obvio que no me resistí, quería volver a experimentar lo vivido ...
... recientemente. Besándonos fuimos a la pieza, mientras nos íbamos sacando la ropa de camino. Al llegar a la cama estábamos solo con ropa interior. - Ahora Raquel, tu hijita te va a llevar a conocer otra cosa que te va a encantar. Hoy vas a hacer cositas que ni lo tenías en mente. - Dale Clara, estoy entregada a tus experiencias. Apagando todas las luces del cuarto me recostó en la cama acariciando y besando mi cuerpo, al llegar a la tanga ya húmeda de la “emoción” casi de un tirón me la arranco, al tiempo que ella se sacaba la suya. Su lengua comenzó a hurgar mi vagina deseosa de orgasmos. Al darse cuenta que yo estaba por acabar, dejo de hacerlo, se subió encima de mi poniendo su vagina en mi cara, hice lo mismo que había hecho Clara, el sabor agridulce de sus jugos invadían mi boca, cosa que me excitó mucho más, rodamos de costado quedando ambas de lado gozando nuestros sexos, lo que luego me entere se llama sesenta y nueve. Clara, deja de hacer su “trabajo”, haciéndose a un lado, imaginando que quería ocupar todos sus sentidos en su vulva, introduje, tal cual ella lo había hecho la otra vez, dos dedos dentro, cuando de repente siento otra boca besando mi sexo y lamiendo vorazmente, dejo lo que estaba haciendo y veo a Ezequiel ¡¡¡no se había ido!!! Estaba allí desnudo, aplicándose a mi vagina ardiente, lo deje hacer. Ya no respondía de mis actos. Al ver su pene palpitante, no era más grande que el de mi marido, pero se veía rico. Clara me tomo de la cabeza y me arrimo hacia esa ...