1. Casera otoñal muy ardiente


    Fecha: 05/02/2024, Categorías: Confesiones Autor: Blacktiger, Fuente: CuentoRelatos

    Tengo viviendo en una habitación rentada por 4 años, la casera es media especial, tiene fama de conflictiva aunque a mí en lo que dure ahí no tuve problemas con ella. Durante este tiempo me ha tocado vivir ahí varias situaciones estresantes y tristes para la señora, las dos más duras fue cuando su esposo quedó en silla de ruedas por un derrame cerebral y el segundo 6 meses después la muerte de su esposo, esto fue ya hace más de un año.
    
    Entre el primer y segundo evento, es decir ya estaba en silla de ruedas su marido, pasó algo que a ambos nos abrió una puerta que no teníamos en cuenta. Todas las mañanas o la mayoría al menos, me pasa como dice a todos los hombres sanos, nos levantamos con una erección, asimismo todas las mañanas salgo a escasos dos metros de mi habitación a prender el calentador de agua, como es el último cuarto no tengo problema de que me vean así que salgo en short sin camisa y en lo particular a mí me gusta dormir sin calzones, así que la erección se ve más.
    
    Un día de esos que me levanto más dormido que de costumbre, fui a prender al calentador, pero esta vez la señora estaba barriendo la cochera, yo no me había percatado hasta que sentí su mirada y escuche un “buenos días”. Cuando volteo la veo y ella fija su mirada en mi pene, fueron unos segundos, pero en ese momento me quedé sin habla por un par de segundos, luego le regresé los buenos días, pero francamente solo fue sorpresa porque la mirada que me echó me calentó más. Entré y así terminó ese ...
    ... momento.
    
    Desde que llegué sabía que era una mujer muy especial, limpiaba todo y parecía andar de mal humor todos los días, pero no dejaba de saludar y ser muy respetuosa. Tiene 67 años, es delgada y la verdad que no es de cuerpo llamativo, solo es delgadita, finita y siempre trae vestidos de señora grande, holgados y sueltos, nunca la vi de otra manera hasta ese primer encuentro.
    
    A partir de esa vez pensaba y pensaba que sería cogérmela. Hubo otra situación, yo ya me iba a trabajar y salió muy asustada, diciéndome “ayúdeme por favor” y en seguida la seguí a su casa y estaba una silla en medio de la sala, y vi que se subió a ella hincada, le dije “¿qué pasa?”, me dice hay una ratota en mi casa y yo pendejamente le pregunté “¿y su marido?”, me dice “en la recamara”… entonces le dije “espéreme voy a mi cuarto”. Fui por un palo y regresé y encontré la rata atrás de la estufa y la maté, ya la saqué y se la dejé en la cochera en una bolsa, pero ella seguía arriba de la silla.
    
    Me acerqué y me puse atrás de ella posando mis manos, rodeando su cadera y diciéndole que se calmara, “ya la maté tranquila” y me volteo a ver de reojo y me dijo “gracias”. Se recargó un poco en mi y yo también acerqué mi cadera a la de ella. Yo ya la tenía dura, nos quedamos así un momento y me separé, no sin antes sostenerla de la cadera como cuando las agarro para penetrarlas.
    
    Le dije “me retiro, tengo que ir a trabajar”. Ya se bajó y me dijo “gracias pero seguía viéndome la verga, me acerqué a ...
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