1. Casera otoñal muy ardiente


    Fecha: 05/02/2024, Categorías: Confesiones Autor: Blacktiger, Fuente: CuentoRelatos

    ... ella y le tomé la mano e hice que me la agarrara, la acarició y así sin más la cargué a su comedor, le subí el vestido, moví su calzón y se la metí. Así la estuve cogiendo unos minutos tapándole la boca porque empezó a gemir. La bajé y la volteé, y la recargué en su mesa y seguí cogiéndola. Sin darme cuenta así estuvimos cerca de media hora, abrí sus nalgas y la penetré por el ano. A eso si me decía “no, nooo” pero la verdad me serviría de todo como siempre, ahí si empezó a gritar, solo fueron unos minutos y me corrí dentro de la señora, nos separamos y me salí a mi cuarto a asearme e irme a trabajar.
    
    La segunda vez que me la volví a coger fue un mes después, dos días después de que su marido falleció, yo estaba en mi cuarto que comenté está independiente a la casa principal, ya eran las11 de la noche y tocó la puerta y ya sabía que era ella, pero no esperaba su visita así que eso me prendió inmediatamente. Entró y venía en su bata clásica de abuelitas, se sentó en mi cama y yo me acerqué a ella, sacando mi pene y colocándolo en su boca, la verdad fue la mamada más larga y deliciosa que me han dado, cada vez que lo chupaba y se lo metía todo ...
    ... al sacarlo en la punta me succionaba de tal manera que casi me corro en tres ocasiones, lo trato como si fuera una barra de dulce e incluso en ocasiones me lo mordía suavemente.
    
    Me senté en la orilla y la senté penetrándola de espaldas, la señora se veía que no cogía en mucho tiempo, estaba muy intensa, se meneaba delicioso, había ocasiones que se veía su ano de los rico que se meneaba, de repente se quedó quieta gimiendo, se había venido y sentía como palpitaba su vagina, se quedó un ratito, pero yo aún no terminaba y volteo así sentadita todavía en mí y me dijo “que quieres ahora tú”, le respondí “ponte a gatas”. Se acomodó, le chupé su trasero un poco, puse saliva en un dedo y se lo metí, respingó un poco, pero siguió ahí y enseguida la penetré. Mientras la cogía ella gritaba, se me antojo morderla de la espalda, jalarla del cabello, sujetarla hasta marcarle mis manos en su cadera, le di de nalgadas hasta que me corrí muy intensamente.
    
    Se quedó dormida en mi cuarto, en la mañana volví a hacerle un anal de cucharita, aun cuando ya tenía el pene adolorido. Ha sido la mujer más grande en edad que me he comido y la mejor mamada de mi vida. 
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